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La carne contiene estrógenos de forma natural, pero además, la mayoría de explotaciones ganaderas tratan al ganado con distintas hormonas sintéticas, incluyendo estrógenos. Su influencia en el contenido estrogénico de la dieta y sus efectos sobre la salud es un debate controvertido sin datos claros.

¿Qué son los estrógenos?

Los estrógenos son hormonas esteroideas que se encuentran de forma natural en animales mamíferos, incluyendo el ser humano. Estos estrógenos producidos por el propio organismo se suelen conocer como estrógenos endógenos para diferenciarlos de los estrógenos exógenos, los cuáles se incorporan al organismo desde el exterior, por ejemplo a través de la dieta.

Los estrógenos están implicados en el desarrollo de los caracteres sexuales femeninos, regulan el ciclo menstrual y son producidos también por la placenta durante el embarazo. Además de estas funciones, los estrógenos están involucrados en el funcionamiento del tiroides y en la regulación del metabolismo, no solo en mujeres sino también en hombres, afectando al crecimiento, metabolismo óseo y control del peso corporal.

Niveles excesivos de estrógenos han sido relacionados con algunos tipos de cáncer, especialmente cáncer de mama y de endometrio.

Estrógenos sintéticos en la carne

La mayoría de explotaciones ganaderas administran estrógenos sintéticos al ganado para aprovechar sus efectos sobre el metabolismo y estimular el crecimiento del animal. El ganado tratado con estrógenos puede crecer entre un 10 y un 30 por ciento más que el ganado no tratado.

Además de los estrógenos, la industria utiliza otras hormonas sintéticas promotoras del crecimiento. Todas ellas se pueden encontrar en pequeñas cantidades en los productos cárnicos comercializados, incluyendo la carne, sin poderse diferenciar de las hormonas naturales y en concentraciones similares a las que se dan en carne procedente de animales de no tratados.

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Algunas de las hormonas sintéticas, como el zeranol, no se dan de forma natural en ningún animal y pueden encontrarse en cantidades residuales en la carne.

Las bajas cantidades y la dificultad de diferenciar la procedencia de algunas de las hormonas, hace casi imposible establecer una normativa clara al respecto por las autoridades sanitarias.

Algunas fuentes académicas, como el College of Agriculture de la Universidad de Kentucky, sostienen que el uso de hormonas estimulantes del crecimiento en ganadería ha sido extensamente estudiado en cuanto a seguridad y que la diferencia en concentración hormonal es muy leve entre animales tratados y no tratados.

Carne roja y cáncer de mama

Existen una gran cantidad de estudios sobre la carne roja y su relación con el desarrollo de cáncer, motivo por el que la OMS incluyó este alimento en la lista de productos cancerígenos junto a los productos cárnicos procesados.

En concreto, el consumo de carne roja podría estar relacionado con el cáncer de mama, tal y como se concluyó en un gran estudio realizado por la Harvard Medical School sobre 90 mil mujeres durante 12 años. La mujeres con mayor consumo de carne roja tenían hasta dos veces más riesgo de padecer cáncer de mama. Esta asociación ha resultado coherente con las conclusiones de otros muchos estudios sobre el tema.

La asociación entre consumo de carne y aumento de riesgo de cáncer se ha relacionado con el nivel de hormonas estrogénicas presentes en la carne, tanto las de origen sintético como las de origen natural, que estimularían la síntesis endógena de estrógenos aumentando el riesgo de cáncer de mama,. Esta estimulación de la síntesis endógena de estrégnos también está relacionada con un alto consumo de grasa, lo que se da en carnes, productos lácteos, alimentos fritos o incluso algunos aceites y grasas vegetales,

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