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Las enzimas son proteínas que catalizan reacciones químicas en el organismo. En estas reacciones, uno o varios sustratos se transforman en uno o varios productos. Las enzimas, como catalizadores, aceleran el proceso y aumentan la tasa de reacción pero no son ni sustratos ni productos de las reacciones que catalizan.

Las enzimas son muy selectivas, cada una suele catalizar un tipo de reacción para un sustrato determinado o un número reducido de ellos químicamente relacionados. Así, las enzimas digestivas son enzimas que catalizan reacciones de digestión, qué son reacciones en las que moléculas más o menos complejas se rompen en moléculas más sencillas.

Es muy común que al pensar en digestión se piense en la digestión de la comida en el tracto digestivo de organismos pluricelulares, pero la digestión también ocurre a nivel celular. En general, el objetivo de la digestión, y por tanto de las enzimas digestivas, es transformar los nutrientes en moléculas que sean absorbibles y utilizables por las células.

En el tracto digestivo, la digestión rompe las moléculas de macronutrientes en moléculas más pequeñas que pueden ser absorbidas por el epitelio intestinal y así pasar al torrente circulatorio para ser utilizadas por el organismo. Existen numerosas enzimas digestivas encargadas de la digestión de diferentes nutrientes; se pueden clasificar en cuatro grandes grupos:

  • Carbohidrolasas: destaca la amilasa, enzima que digiere el almidón y el glucógeno hasta hidratos de carbono más sencillos, principalmente glucosa.
  • Lipasas: digieren los lípidos. Por ejemplo, los triglicéridos se digieren hasta glicerol y ácidos grasos.
  • Proteasas: digieren proteínas y polipéptidos en pequeños péptidos y aminoácidos.
  • Nucleasas: digieren ácidos nucleicos en nucleótidos.
Amilasas
Acción de amilasas

Las enzimas digestivas se sintetizan principalmente en glándulas salivares y páncreas, pero también, aunque en menor medida, en células secretoras del estómago y del intestino delgado.

Cuándo las enzimas en el tracto digestivo no funcionan bien o están en baja cantidad, no se produce una absorción adecuada de nutrientes, lo que puede causar diversos síntomas digestivos como digestiones pesadas, acidez, flatulencia o diarrea/estreñimiento. En casos más graves puede ser causa de malnutrición, malabscorción e intolerancias alimenticias.

Suplementos de enzimas digestivas

Para evitar los problemas relacionados con la función de las enzimas digestivas, tanto cualitativa como cuantitativa, es frecuente que se recurra a suplementación a través de la dieta. Estos suplementos reducen la sensación de hinchazón típica de digestiones pesadas, mejoran la acidez y pueden mejorar los síntomas asociados a determinadas intolerancias y alergias alimentarias.

Algunas de las enzimas más frecuentes en suplementos son:

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  1. Papaína: la papaína es una proteasa presente en altas cantidades en la papaya, de ahí su nombre, que ayuda en la digestión de las proteínas.
  2. Bromelaína: proteasa típica de la piña fresca. Además de la proteolisis, es un potente antiinflamatorio al inhibir la síntesis de prostaglandinas, las mismas sustancias afectadas por los AINEs (antiinflamatorios no esteroideos).
  3. Lactasa: digiere la lactosa, el “azúcar de la leche”, y ayuda a digerir productos lácteos.
  4. Celulasas: digieren la celulosa presente en fibra alimentaria insoluble.

Muchas de estas enzimas, además de en suplementos alimenticios, son utilizadas directamente como ingrediente en alimentos procesados. Por ejemplo, las papillas para bebés suelen venir tratadas con enzimas que digieren el almidón de los cereales, total o parcialmente, para mejorar la digestión en los bebés y evitar gases y otras molestias.

También se utilizan para otros muchos fines. Por ejemplo, la papaína es ingrediente habitual en los llamados limpiadores enzimáticos, por ejemplo en limpiadores para dentaduras postizas y lentes de contacto.

Riesgos

Aunque las enzimas digestivas puedan ser productos naturales, en ocasiones idénticas a las enzimas que produce el propio organismo, no están presentes de riesgos. Entre los más frecuentes están interacciones con medicamentos e irritación de la mucosa. También hay casos de reacciones alérgicas, aunque son menos frecuentes.

Antes de llegar a la suplementación con enzimas digestivas, muchos expertos en nutrición recomiendan aumentar la ingesta de productos frescos y sin procesar para aumentar la cantidad de enzimas naturales que contienen los propios alimentos, las cuáles se desnaturalizan y pierden su funcionalidad con el calor, ya sea al cocinar o en algún proceso industrial (por ejemplo la uperización).

También se suelen recomendar cambios en los hábitos de alimentación para mejorar las condiciones digestivas y que se facilite el funcionamiento de las enzimas digestivas. Entre las recomendaciones más habituales suelen estar la disminución de la cantidad de alimentos ingeridos o evitar el consumo de alcohol y tabaco.

Algunas enzimas digestivas pueden tener interacciones graves con medicamentos, como la bromelaína. Debido a su mecanismo de acción a través de la ruta de las postraglandinas, puede interaccionar con la acción de AINEs y algunos sedantes, pero es especialmente peligrosa la interacción con anticoagulantes orales, como la warfarina, acenocumarol, clopidogrel o ácido acetilsalicílico.

Altas cantidades de papaína también pueden generar efectos secundarios graves al digerir anticuerpos en la luz del tubo digestivo y dañar la mucosa de la garganta y esófago.

Por estos motivos, antes de tomar un suplemento nutricional de enzimas digestivas, es recomendable acudir a un nutricionista o profesional de salud que evalúe la seguridad y conveniencia de su utilización.

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