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El fenotipo se define como el conjunto de características observables que desarrolla un organismo, y es el resultado de la expresión genética en combinación con factores ambientales y sus efectos sobre el propio organismo.

La contribución de los genes y del ambiente en una determinada característica fenotípica no siempre es fácil de determinar, pero en ocasiones se puede observar una relación clara entre algunas características del fenotipo y determinadas condiciones del entorno sin que estén determinadas por la información genética. Estas características son las conocidas como ecofenotipo o variaciones ecofenotípicas.

El ecofenotipo aparece como consecuencia de adaptaciones al medio, pero a diferencia de otras características fenotípicas, no son adaptaciones genéticas ni son hereditarias.

Entre las plantas se pueden encontrar algunos ejemplos bastante obvios de variaciones ecofenotípicas. Uno de ellos podría ser el crecimiento de un árbol en un bosque y el crecimiento de la misma especie en un espacio abierto. El primero desarrollaría un tronco largo con ramificaciones en la copa y el segundo crecería con mayor expansión y ramificaciones más cerca del suelo.

Otro ejemplo se puede encontrar en las madreselvas (género Lonicera). Estas plantas tienen una alta plasticidad morfológica en función de las condiciones ambientales, lo que se ha relacionado con su gran capacidad de colonización e invasión de muchos tipos de hábitats: las variaciones ecofenotípicas le ofrecerían ventajas competitivas sobre las especies nativas.

Los plasticidad morfológica de los animales es muy inferior a la de las plantas pero también se pueden encontrar ejemplos de ecofenotipos obvios. En moluscos, como los caracoles marinos, las conchas pueden ser muy diferentes en función del hábitat; por ejemplo la caracola de Nucella lamellosa suele ser menos puntiaguda en aguas someras que en aguas profundas.

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En animales endotermos, la conocida como regla de Allen, sostiene que la forma y proporción del cuerpo varía en función de la temperatura climática, disminuyendo la superficie expuesta en climas fríos para disminuir la pérdida de calor. Esta regla sería la responsable de que animales equivalentes desarrollen orejas, colas u hocicos más cortos y gruesos en climas fríos, y más las largos y finos en climas cálidos.

La regla de Allen se ha observado en experimentos con ratones criados en temperaturas bajas que desarrollaron orejas más cortas.

Ecotipo

El término ecotipo, a veces referido como ecoespecie, está relacionado con el concepto de ecofenotipo pero son dos cosas diferentes.

Un ecotipo es una subpoblación de una especie que muestra características genéticas diferentes como consecuencia de una adaptación a condiciones ecológicas concretas, pero sin que aparezcan diferencias en el fenotipo suficientes como para que se clasifique como subespecie.

Tanto el ecotipo como el ecofenotipo se deben al efecto de las condiciones ambientales, pero solo el ecotipo son adaptaciones genéticas hereditarias. En biología evolutiva se suele considerar como una etapa en el proceso de especiación.

Muchas veces, lo ecotipos y las variaciones ecofenotípicas pueden causar confusión en la clasificación taxonómica, sobre todo en fósiles y en organismos poco conocidos.

Referencias

  1. Variation in Taxonomic and Systematic Characters.
  2. Robert T Dillon. (2014). Detection of ecophenotypic variation in fossils and its application to a Jurassic scallop. Zoological Studies 53:31. doi: 10.1186/s40555-014-0031-5.

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