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Los monosacáridos y los disacáridos son los dos tipos de hidratos de carbono (o glúcidos) más básicos y forman el grupo de los conocidos como azúcares simples, ya que son los glúcidos más pequeños y suelen tener un sabor dulce. El monosacárido es el tipo de hidrato de carbono más simple de todos, no se puede dividir en glúcidos más pequeños. Se podría considerar al monosacárido como la unidad estructural básica de todos los hidratos de carbono. El disacárido, por su parte, es el hidrato de carbono formado por la unión de dos monosacáridos.

Existen 23 monosacáridos conocidos divididos en dos grandes grupos:

  • Aldosas: contienen en su molécula un grupo aldehído (-CHO). Se conocen 15 monosacáridos de este tipo: gliceraldehído. eritrosa, treosa, ribosa, arabinosa, xilosa, lixosa, alosa, altrosa, glucosa, manosa, gulosa, idosa, galactos y talosa.
  • Cetosas: contienen un grupo cetona (-CO-). Son 8: dihidroxiacetona, eritrulosa, ribulosa, xilulosa, sicosa, fructosa, sorbosa y tagatosa.

La unión de dos monosacáridos, iguales o distintos, da lugar a los diferentes disacáridos. Entre lo disacáridos más comunes podemos nombrar:

  • Sacarosa: es el azúcar común que se consume en los hogares. Es un disacárido formado por una glucosa y una fructosa.
  • Lactosa: se conoce como azúcar de la leche al ser el responsable del sabor dulce de la leche. Está formado por la unión de una glucosa y una galactosa.
  • Maltosa, isomaltosa, trehalosa y celobiosa: son todos disacáridos formados por la unión de dos moléculas de glucosa. La diferencia entre ellos está en como se produce la unión entre las dos glucosas.

La unión de 3 a 9 monosacáridos da lugar a los conocidos como oligosacáridos. En estas moléculas la complejidad va aumentando ya que las posibles combinaciones van aumentando y además se pueden formar cadenas lineales o ramificadas. Los hidratos de carbono formados por 10 o más monosacáridos se conocen de forma general como polisacáridos, término que en realidad engloba a todos los glúcidos formados por más de 1 monosacárido.

En la dieta

Cómo cualquier hidrato de carbono, la función principal de los mono y disacáridos es energética. Destaca el monosacárido glucosa, que es la fuente energética de preferencia en el cuerpo humano y la única utilizada por el cerebro. También tienen otras muchas funciones esenciales, por ejemplo la ribosa es componente fundamental del ARN y su derivado desoxirribosa lo es del ADN. Otras glúcidos son esenciales para la formación de algunas proteínas (glicoproteínas) y enzimas.

Con estas funciones tan importantes, los hidratos de carbono son parte fundamental de nuestra dieta. De hecho se recomienda que entre un 40 y un 60% de las calorías ingeridas cada día provengan de hidratos de carbono. Sin embargo, la mayor parte de estos hidratos de carbono deben ser complejos, con poca proporción de azúcares simples (mono y disacáridos) ya que se absorben rápidamente y pueden dar problemas relacionados con la glucemia (concentración de glucosa en sangre).

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La glucosa es el compuesto orgánico más abundante en la naturaleza, lo que le convierte directamente en el monosacárido más abundante y, en general, de todos los hidratos de carbonos. Por eso se puede encontrar de forma natural en prácticamente cualquier alimento no procesado, ya sea de origen vegetal o animal. En los alimentos de producción industrial la glucosa es además muy utilizada, entre otros fines, como aditivo edulcorante.

Entre los disacáridos, la sacarosa es el más común en la dieta y es el azúcar de mesa que hay en casi todos los hogares. También es uno de los aditivos edulcorantes más comunes en la industria alimentaria aunque la fructosa es mucho más utilizada como edulcorante ya que endulza casi el doble que la sacarosa, su obtención es muy barata y además durante mucho tiempo se pensó que era segura para los diabéticos. Sin embargo, un alto consumo de fructosa está asociado directamente con un mayor riesgo de obesidad y de resistencia a la insulina, uno de las principales causas de diabetes tipo 2.

La fruta es la principal fuente natural de azúcares simples debido a su relativamente alto contenido en fructosa. No se debe confundir esta fuente de fructosa con los riesgos mencionados anterioremente. El alto consumo de fructosa asociado a los riesgos de obesidad es difícilmente alcanzable consumiendo fruta, que además nos aporta una gran cantidad de fibra, vitaminas y antioxidantes. Sin embargo, consumiendo productos industriales, sobre todo bollería, repostería y bebidas azucaradas, se ingiere mayor cantidad de azúcares simples que consumiendo fruta y además sin el beneficio de los demás nutrientes. Incluso se aconseja el consumo de fruta en pacientes diabéticos.

Absorción y digestión

Los monosacáridos consumidos en la dieta son absorbibles en el intestino pero para que los disacáridos se absorban, primero tienen que ser degradados hasta los monosacáridos que los componen. Las enzimas digestivas encargadas de hacerlo son las disacaridasas, presentes en el intestino delgado. Algunas de las más importantes son la sacarasa (actúa sobre la sacarosa), lactasa (sobre la lactosa), maltasa (sobre la maltosa) e isomaltasa (sobre la isomaltosa).

La deficiencia de disacaridasas provoca problemas de malabsorción. Sin estas enzimas los disacáridos no son hidrolizados, no se absorben y pasan al intestino grueso dónde son fermentados por la flora intestinal y pueden producir molestias como diarrea y flatulencia.

También existen disacáridos que las disacaridasas humanas no pueden romper. Un ejemplo destacado es la lactulosa, el disacárido formado por fructosa y galactosa. Este disacárido se produce de forma sintética y se utiliza como medicamento para tratar el estreñimiento. La lactulosa no se absorbe en el intestino y queda en las heces dónde aumenta la retención de agua y hace más fácil el tránsito intestinal. También se utiliza para tratar encefalopatía hepática por hiperamonemia (niveles altos de amonio en sangre). La lactulosa está incluida en la lista de medicamentos esenciales de la OMS.

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