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Las pecas y los lunares son los dos tipos de lesiones cutáneas hiperpigmentadas más habituales. Ambas aparecen como manchas pequeñas con una coloración más oscura que el resto de la piel y, aunque algunas puedan estar presentes desde edades muy tempranas, suelen aumentar en número con el paso de los años.

¿Pero qué son exactamente cada una?

La Peca

La peca se corresponde con el término médico efélide. Son machas en la piel debidas a una mayor concentración de melanina que sigue el mismo mecanismo que el bronceado pero con una distribución de melanina no homogénea.

Las manchas suelen ser pequeñas, con borde irregular y sin relieve. Su número aumenta con la exposición solar y por ello suelen aparecen más oscuras y en mayor número en las zonas expuestas, como cara, brazos, manos y cuello.

La aparición de pecas está relacionada con la herencia genética, en concreto con el gen del receptor melanocortin-1 (MC1R), y son más habituales en las personas de fototipo 1 (pelirrojos y piel muy clara) y fototipo 2 (rubios y castaños claro con piel clara y muy clara).

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Pero la diferencia clave con otros tipos de manchas cutáneas es que no hay neoplasia ni hiperplasia, es decir, no hay mayor número de melanocitos, que son las células productoras de melanina, ni están anormalmente aumentados.

Las pecas no suponen ningún riesgo para la salud, aunque a veces pueden ser difíciles del distinguir del lentigo simple, muy similar en aspecto pero debido a una hiperplasia benigna de melanocitos.

El lunar

El conocido coloquialmente como lunar es el término médico nevus melanocítico, un tumor benigno producido por neoplasia de células névicas, un tipo de melanocito. Es el tumor benigno más habitual en las personas blancas, lo que la antropología clásica definía como caucasoide. En las personas negras o de fototipo más oscuro son menos frecuentes.

Además de ser neoplasias y las pecas no, los lunares suelen tener un borde definido, coloración uniforme, pueden tener relieve y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo.

Aunque los lunares son muy comunes y se consideran benignos, siempre existe riesgo de que se puedan transformar en melanoma, un tipo de cáncer de piel, por lo que se debe vigilar su número, tamaño, apariencia y aparición de síntomas como picor, dolor o sangrado. En algunos casos el médico puede determinar su extirpación como prevención.

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