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Una bahía y un golfo son dos términos utilizados para describir entrantes de mares y océanos en la línea de costa, a veces también en lagos, que forman una masa de agua rodea de tierra excepto por un lado. No hay una distinción clara entre ambos conceptos, ni un límite dónde empieza uno y acaba otro.

En general, se acepta de forma coloquial que una bahía es más pequeña que un golfo. Sin embargo, no es una regla estricta ni mucho menos. Podemos encontrar bahías de gran tamaño, como la Bahía de Bengala (al noreste del Océano Índico), o golfos tan pequeños, en comparación, como el Golfo de Cádiz (al sur de España).

También se suele aceptar que los golfos presentan una apertura a mar abierto más pequeña que las bahías. Los golfos estarían casi rodeados por tierra pero no así las bahías. Sin embargo, tampoco es una regla estricta y podemos encontrar ejemplos de golfos que están prácticamente rodeados de tierra, como el Golfo de California, pero también bahías, como la Bahía de San Francisco.

Así que, no se puede decir que haya diferencia alguna entre ambas formaciones costeras. El uso de uno u otro término parece responder más a cuestiones culturales y no a diferencias reales desde un punto de vista geológico. En países anglosajones el término bahía (bay) está mucho más extendido que el término golfo (gulf), al contrario que en la mayoría de paises de habla hispana. Por ejemplo, el Golfo de Vizcaya se denomina como bahía en inglés, Bay of Biscay.

En cualquier caso, las bahías y los golfos han sido y son muy importantes para la sociedad humana. Estos enclaves son sitios idóneos para la construcción de puertos y diques y por este motivo han estado tradicionalmente relacionados con rutas marítimas comerciales y la actividad pesquera. De hecho, las grandes ciudades portuarias están prácticamente en su totalidad situadas en golfos y bahías.

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