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La sal común, o cloruro sódico (ClNa), se extrae principalmente del agua marina donde se encuentra en altas concentraciones junto a otras muchas sales de diversos minerales, como magnesio, calcio, potasio, sulfatos o bicarbonatos.

La salinidad media del agua oceánica es aproximadamente del 3.5% (equivalente a 35‰ o 35 g/L), la cantidad de sal contenida en todos los mares y océanos es enorme. En 1 km3 de agua marina puede haber más de 150 millones de toneladas de sal.

¿Pero de dónde viene tal cantidad sal? De la corteza terrestre a través de varios mecanismos: actividad volcánica, fluidos hidrotermales y erosión de las rocas.

Los océanos no son tan antiguos como el planeta pero se cree que aparecieron muy pronto, entre los primeros 100 y 500 millones de años desde su formación hace 4540 millones de años. Es decir, los océanos llevan presentes sobre la superficie terrestre más de 4 mil millones de años. Durante todo este tiempo el aporte de sales ha sido constante.

En los primeros océanos, una gran cantidad de sales provendría de los gases y magma que emanaban de la fuerte actividad volcánica predominante en este período. Algunos gases, principalmente dióxido de carbono (CO2), daban carácter ácido al agua por la formación de ácido carbónico, lo que a su vez ayudaba a disolver los minerales de las rocas ya formadas.

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El aporte de sales en la actualidad es mucho menor que en el pasado, de hecho se cree que los océanos fueron entre 1.5 y 2 veces más salados que en la actualidad.

En el presente, la actividad volcánica sigue aportando sales minerales a las aguas oceánicas, sobre todo los respiraderos o fumarolas hidrotermales de las dorsales submarinas. En estos respiraderos, el agua del océano entra en contacto con rocas y magma muy calientes; el agua caliente disuelve minerales y es escupida por los respiraderos de vuelta al océano. Los miles de volcanes submarinos también son una gran fuente de sales para el agua de mar mediante un proceso similar.

Se estima que todo el agua de los océanos podría pasar por algún proceso hidrotermal en un período de 8 a 10 millones de años. Este proceso, repetido durante miles de millones años habría sido el principal factor que ha dado a los océanos su salinidad característica.

Otra fuente de sales que ha contribuido a la salinidad de mares y océanos son las aguas continentales. La lluvia al caer también disuelve dióxido de carbono de la atmósfera y va disolviendo y erosionando los minerales de las rocas arrastrándolos finalmente hasta los océanos. En todo caso, parece ser que el aporte de las aguas continentales habría sido bastante menor que los fluidos hidrotermales y la actividad volcánica.

La salinidad oceánica se ha mantenido bastante estable desde hace varios miles de millones de años, ya que muchas de las sales que recibe son retiradas por los organismos vivos y otras por la formación de minerales en el fondo oceánico.

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Distribución de la salinidad

Aunque bastante estable, la distribución de sal en los océanos no es homogénea. La mayor variabilidad se da en la salinidad superficial. En las zonas tropicales, donde la temperatura del agua es mayor y la evaporación también, la concentración de sal en las aguas superficiales tiende a ser mayor. Este efecto se intensifica en algunos mares de alta evaporación y relativamente protegidos de océano abierto, como el Mediterráneo o el Caribe. La concentración más alta se da en zonas como el Mar Rojo y el Mediterráneo oriental.

La variación de la salinidad superficial con la latitud que se registra en todos los océanos muestran un patrón similar con un máximo a 25ºN de 35.79‰, un mínimo a 5ºN de 34.54‰ y otro máximo de 20-25ºS de 35.69‰, con un descenso muy marcado en los polos.

La salinidad tiende a disminuir con la profundidad hasta estabilizarse entre los 34 y 35‰.

Estas diferencias de salinidad son provocadas principalmente las diferencias de temperatura en el agua y los flujos de agua dulce que entran al mar, y provocan un gradiente de concentración que estimula una serie de corrientes oceánicas conocidas como corrientes o circulación termohalina.

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