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Los volcanes, nombre derivado del latín Vulcanus, el dios del fuego en la mitología romana, son rupturas en la corteza de masas planetarias, como el planeta Tierra, que permite la expulsión de magma procedente de cámaras magmáticas inferiores.

La corteza de la Tierra está divida en placas tectónicas que descansan sobre el manto, una capa mucho más caliente y plástica que permite su deslizamiento. En las zonas dónde las placas tectónicas convergen o divergen es frecuente encontrar volcanes, rupturas de la corteza por dónde el magma del manto puede escapar.

El manto geológico es una característica que aparece en casi todos los planetas rocosos de cierto tamaño; en el sistema solar hay manto en todos los planetas rocosos, Tierra, Venus, Marte y Mercurio, además de en la Luna y los satélites Ío y Europa, ambos de Júpìter, y en todos ellos se pueden encontrar volcanes, aunque en muchos casos ya extintos. De hecho, el volcán más grande de todo el Sistema Solar es el Monte Olimpo, en Marte, un volcán tipo escudo que alcanza una altura de 22.5 km y abarca un diámetro de 610 km.

Monte Olimpo (Marte)
Monte Olimpo (Marte), el volcán más grande del Sistema Solar

Clasificación de los volcanes

Uno de los criterios de clasificación más común de los volcanes es su morfología, la cual está generalmente asociada con ciertos tipos de erupciones. Muchos volcanes pueden mostrar características de varios tipos, los llamados volcanes complejos.

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Estratovolcán

También conocido como volcán compuesto, es un volcán de forma cónica y laderas escarpadas que suele alcanzar gran altura, muchos de ellos con varios km de altitud. Está compuesto por capas de lava endurecida y capas de piroclastos. Se forman por erupciones periódicas explosivas y con lava altamente viscosa que no recorre mucha distancia antes de enfriarse.

Volcán Osorno
Volcán Osorno (Chile, altitud 2655 m) desde los Saltos de Petrohué

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Escudo

Lo volcanes tipo escudo, al contrario que los estratovolcanes, están asociados a erupciones frecuentes no explosivas de lavas muy fluidas que pueden recorrer grandes distancias antes de enfriarse. Como resultado se van formando conos de pendientes suaves y que ocupan grandes extensiones, los llamados escudos.

Mauna Kea
Mauna Kea (Hawai). Altitud: 4207 m, superficie: 5271 km²

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Conos de cenizas y de toba

Los conos de cenizas son volcanes formados por pocas erupciones, incluso por una sóla, y pequeñas en comparación con otros volcanes. La erupción está compuesta de piroclastos pequeños con partículas de tamaño similar a las partículas de limo o de arena. Cuándo las cenizas se consolidan forman los llamados conos de toba. Aunque los conos de cenizas pueden crecer muy rápido, no suelen alcanzar grandes alturas.

Cerro Negro (Nicaragua)
Cerro Negro (Nicaragua). 727 msm

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Conos de escorias

Son similares a los conos de cenizas pero formados por piroclastos de mayor tamaño que se enfrían rápidamente en el aire y retienen gran cantidad de búrbujas de gas. Las escorias suelen ser piedras vítreas y baja densidad, como la pumita o piedra pómez, que forman conos ovalados alrededor de un único cráter que no suele alcanzar gran altitud, los más altos no superan los 1000 m de altura. Las escorias sueltas se pueden erosionar rápidamente y dejar al descubierto la chimenea del volcán; así se forman los conocidos como tapones volcánicos.

Torre del diablo
Torre del diablo

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Conos de salpicadura

Los conos de salpicadura se suelen formar en orificios de salida de volcanes tipo escudo con lava muy fluida. El gas de la erupción arrastra fragmentos de lava líquida que cae y se va solidificando formando capas de salpicaduras soldadas entre ellas.

Puʻu ʻŌʻō (Hawai)
Puʻu ʻŌʻō (Hawai)

Tipos según el nivel actividad

Según la frecuencia de las erupciones, los volcanes pueden encontrarse en diferentes estados:

  1. Activos: pueden entrar en erupción en cualquier momento. Es el estado más habitual de los volcanes, que entran en erupción de forma esporádica y se mantienen la mayor parte del tiempo en estado de latencia. El período eruptivo puede durar desde varias horas hasta varias años.
  2. Inactivos o durmientes: los volcanes inactivos son aquellos que no han entrado en erupción durante varios siglos pero que siguen mostrando ciertos signos de actividad, como la presencia de fumarolas o de aguas termales. Pueden aumentar de actividad y entrar en erupción, aunque con menor probabilidad que los volcanes activos.
  3. Extintos: un volcán se considera extinto si no ha entrado en erupción durante miles de años y las probabilidades de que entre en erupción en el futuro son bajas.

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