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Los rumiantes son animales capaces de alimentarse de productos vegetales a través de su fermentación en cámaras estomacales especializadas mediante simbiosis con bacterias. El proceso completo se denomina rumia e implica una digestión en dos etapas. Primero se mastica y traga el alimento y posteriormente, el alimento semidigerido se regurgita de vuelta a la boca para su remasticación, agregación de saliva y vuelta a tragar.

Las 4 cámaras estomacales

Es muy frecuente que se diga que los rumiantes son poligástricos y que tienen cuatros estómagos, pero en realidad se pueden entender como un solo estómago con cuatro cámaras:

  • Rumen
  • Retículo
  • Omaso
  • Abomaso
Sistema digestivo de rumiantes
Sistema digestivo de rumiantes

La digestión de los rumiantes comienza con una primera ingesta de alimentos vegetales que llegan a la primera cámara estomacal, el rumen, dónde es parcialmente digerido por la fermentación de bacterias y, en menor medida, de protozoos y hongos. La fermentación bacteriana descompone la celulosa y hemicelulosa que son los principales hidratos de carbono presentes en la hierba, hojas, raíces y otras partes de las plantas.

Desde el rumen, el alimento parcialmente digerido es regurgitado de nuevo a la boca a través del esófago, se vuelve a masticar, se vuelve a mezclar con saliva y se vuelve a tragar. Debido a la rumia, es muy frecuente ver a los rumiantes masticando durante horas, sobre todo mientras descansan y no están ingiriendo nuevo alimento. Cuando la consistencia del bolo alimenticio es adecuada, el bolo pasa a la segunda cámara estomacal, el retículo, dónde vuelve a sufrir de nuevo fermentación por microorganismos.

La fermentación bacteriana degrada la celulosa y hemicelulosa hasta glucosa y la mayor parte de esta glucosa es a su vez utilizada por la flora de las cámaras estomacales produciendo diversos ácidos carboxílicos volátiles, como los ácidos acético, propiónico y butírico, que son la principal fuente de energía para los rumiantes.

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Los microorganismos también degradan otros componentes vegetales, como el ácido fítico de donde los rumiantes obtienen fósforo. Las fermentación ruminal también provee a los rumiantes de la vitaminas B y vitamina K que necesitan. Sin la acción de las bacterias, los rumiantes no podrían digerir la celulosa ni obtener estas vitaminas esenciales para ellos.

Desde el retículo, el bolo alimento pasa al omaso y abomaso dónde se extraen y se absorben otros nutrientes. Por ejemplo, en el abomaso se digieren a los propios microorganismos y constituyen la principal fuente proteica para los rumiantes. Los restos no aprovechados siguen su camino hacia el intestino para formar las heces.

Psuedorumiantes

Es común que hablar de rumiantes sea sinónimo de hablar de mamíferos del suborden Ruminantia (dentro del orden de ungulados artiodáctilos). Este suborden serían los rumiantes verdaderos, que serían lo bovinos, ovinos, caprinos, cérvidos y jiráfidos. Los pseudorumiantes son otros ungulados artiodáctilos que presentan 3 cámaras en lugar de cuatro, por ejemplos los hipopótamos y los camellos.

Otros mamíferos herbívoros, como los caballos, rinocerontes o conejos, tienen un solo estómago y no se consideran rumiantes, pero cuentan con un ciego intestinal agrandado en el que el contenido también recircula para una digestión progresiva.

Referencias

  1. Hackmann. T. J. y Spain, J. N. (2010). Invited review: Ruminant ecology and evolution: Perspectives useful to livestock research and production. Journal of Dairy Science 93(4):1320-1334. doi: 10.3168/jds.2009-2071.
  2. Nutrient Absorption and Utilization in Ruminants. Colorado State University, Hypertexts for Biomedical Science.

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