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Medir la presión arterial es una prueba diagnóstica rutinaria para detectar principalmente hipertensión arterial, una enfermedad crónica asociada con una alta morbilidad y mortalidad, especialmente en los llamados países desarrollados dónde suele ser un problema de salud pública importante.

Entre sus muchos efectos, la hipertensión arterial provoca accidentes cerebrovasculares, infarto de miocardio, fallo cardíaco y problemas renales que pueden llegar a fallo renal. También produce pérdida de visión y disfunción sexual.

Ideal por debajo de 120-80

De forma general, los valores de presión arterial considerados normales serían entre 80 y 120 mmHg (milímetros de mercurio) para la presión sistólica, a veces llamada coloquialmente como “la presión alta”, y entre 60 y 80 mmHg para la presión diástólica, “la presión baja”. Es bastante frecuente que se mida en cmHg, lo que equivaldría a un rango de 8-12 para la presión sistólica y 6-8 para la presión diastólica.

Lecturas por encima de 120-80 ya se consideraría etapa de prehipertensión. El diagnóstico de hipertensión arterial crónica se realiza con valores superiores a 140-90 mantenidos en el tiempo, para lo que se suelen realizar medidas durante un período de 4 a 6 semanas.

Rangos de hipertensión

Con fines orientativos, la presión arterial se puede clasificar en los siguientes rangos:

  1. Hipotensión: presión sistólica por debajo de 80 y/o presión diastólica por debajo de 60.
  2. Normal/ideal: presión sistólica 80-120 y presión diastólica 60-80.
  3. Prehipertensión: presión sistólica 120-139 y/o presión diastólica 80-89.
  4. Hipertensión grado 1 (HTA 1): presión sistólica 140 – 159 y/o presión diastólica 90-99.
  5. Hipertensión grado 2 (HTA 2): presión sistólica superior a 160 y/o presión diastólica superior a 100.
  6. Crisis hipertensiva: presión sistólica superior a 180 y/o presión diastólica superior a 110.

Rangos de presión arterial

En rangos de presión normal no se suele realizar ninguna intervención terapéutica, salvo medidas preventivas. En pacientes con prehipertensión también se toman medidas preventivas que rara vez incluyen tratamiento farmacológico, sino que se basan cambios de los hábitos alimenticios y estilo de vida.

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La HTA grado 1, que se da cuándo la presión se mantiene sobre 140-159/90-99 mmHg, suele requerir tratamiento farmacológico con antihipertensivos, además de cambios en el estilo de vida. Si se llega a hipertensión grado 2 es probable que se utilice una combinación de varios fármacos, siempre bajo criterio médico y en función de las características particulares del paciente.

Si la presión arterial sistólica supera los 180 mmHg o la presión diastólica supera los 110 mmHg se entra una crisis hipertensiva que requiere atención médica urgente.

¿Qué mide la presión arterial?

La presión arterial mide la presión que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Se mide en milímetros de mercurio, una unidad de medida ya prácticamente en desuso, salvo en el campo de medicina. 1 mmHg es aproximadamente igual 133.32 Pa (Pascales) en el Sistema Internacional de Unidades.

Para evaluar la presión arterial desde un punto de vista médico, se toman lecturas de los picos máximo y mínimo que se producen durante un ciclo de latido de corazón, estos dos picos son la presión sistólica y la presión diastólica, pues se producen durante la fase de sístole y de diástole respectivamente:

  • Presión sistólica: cuándo el corazón late, sus músculos se contraen (sístole) y bombean la sangre desde el interior del corazón hacia las arterias. Esto provoca un pico máximo de presión arterial conocido como presión sistólica. Debería estar por debajo de 120 mmHg; por encima de 140 se considera hipertensión.
  • Presión diastólica: mide la presión mínima durante el período de relajación del corazón (diástole). Debería estar por debajo de 80 y por encima de 90 se considera hipertensión.

¿Cuál es más importante?

Es muy común que se le preste más atención y se le de más importancia a la presión sistólica como factor de riesgo cardiovascular, pues ela hipertensión sistólica aislada es la más común, sobre todo a partir de los 50 años. La mayoría de personas experimentan una subida de presión arterial paulatina a medida que envejece, por eso se recomienda tomar la presión arterial de forma periódica a partir de los 50, incluso a partir de los 40.

Según algunos estudios, el riesgo de muerte por isquemia coronaria en personas de 40 a 89 años se duplica por cada 20 mmHg más de presión sistólica o por cada 10 mmHg más de presión diastólica. Tomarse la presión arterial de forma periódica puede ayudar a detectar la hipertensión de forma precoz, pero sin olvidar que el diagnóstico final lo debe realizar un profesional de la salud.

Referencias

  1. Understanding Blood Pressure Readings. American Heart Association.
  2. Mean Systolic Blood Pressure (SBP). Situations and trends. World Health Organization.
  3. William B. Kannel. (Julio 2013). Hypertension: Reflections on Risks and Prognostication. Medical Clinics of North America 93(3): 541-558. doi: 10.1016/j.mcna.2009.02.006.

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