¿Cuál es la función del intestino grueso?

Ilustración del intestino grueso
Ilustración del intestino grueso
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El intestino grueso es la última parte del sistema digestivo en la gran mayoría de animales vertebrados. En el ser humano abarca cuatro partes estructurales: el ciego, el colon, el recto y el ano.

Entre sus funciones, destaca la absorción del agua que haya quedado tras la digestión. El material restante se transforma en heces y se almacena antes de que sea expulsado al defecar. Aquí es también donde vive la flora intestinal, colonias de microorganismos en simbiosis con nuestro cuerpo muy importantes para la salud.

Partes del intestino grueso

El intestino grueso y sus partes
Esquema de las principales partes del intestino grueso

El intestino grueso es más corto que el intestino delgado pero con un diámetro mucho mayor. Se compone de cuatro partes:

  • Ciego
  • Colon
  • Recto
  • Ano

El íleo es la última parte del intestino delgado. A continuación se encuentra el ciego, también llamado cecum. Es la primera parte del intestino grueso y la que recibe el quimo formado tras la digestión en el intestino delgado. En el ciego se encuentra el apéndice vermiforme, un anexo tubular sin salida cuyas funciones no se conocen muy bien.

Después del ciego se encuentra el colon, la parte más extensa del intestino grueso. El colon se suele estudiar en cuatro secciones:

  • Colon ascendente
  • Colon transverso
  • Colon descendente
  • Colon sigmoide

El colon termina en el recto, la parte del intestino grueso donde se acumulan las heces antes de su eliminación. El recto es considerado frecuentemente como la última parte del intestino grueso, pero también es frecuente que se incluya el ano o canal anal, la salida al exterior del tubo digestivo.

Principales funciones del intestino grueso

El intestino grueso realiza las siguientes funciones, todas ellas imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo:

  1. Absorción de agua y formación de heces
  2. Vitaminas, ácidos grasos de cadena corta y reciclado de nutrientes
  3. Regulación del pH
  4. Función inmune
  5. Función del apéndice

Absorción de agua y formación de heces

Una función muy importante del intestino grueso es la absorción de agua y la transformación del material alimentario en heces, un proceso que tiene lugar fundamentalmente en el colon.

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Cuando el quimo llega al intestino grueso, la mayoría de nutrientes y entre el 80-90% del agua han sido absorbidos. En este punto, electrolitos como el sodio, magnesio y cloro, permanecen junto a la fibra alimentaria y otras partes indigeribles de los alimentos.

El colon ascendente recibe la materia fecal todavía con una gran cantidad de fluidos. Los músculos del colon van realizando movimientos peristálticos y mueven el material fecal lentamente, se va absorbiendo el agua y las heces van adquiriendo cada vez mayor consistencia hasta llegar al colon descendente.

Al su paso por el colon, el material fecal también se va compactando y mezclando con moco y bacterias de la flora natural del intestino. El moco ejerce acción lubricante para facilitar el avance de las heces, mientras que las bacterias fermentan la fibra alimentaria.

Si el material fecal pasa muy rápido por el intestino grueso, las heces serán muy líquidas y producirán diarrea. Por el contrario, si las heces pasan demasiado lento por el intestino grueso, se harán muy duras y secas, haciendo su expulsión mucho más difícil y provocando estreñimiento.

Vitaminas, ácidos grasos de cadena corta y reciclado de nutrientes

El metabolismo bacteriano fermenta varios tipos de fibra alimentaria y produce ácidos grasos de cadena corta, como el acetato, el propionato o el butirato. Estos ácidos grasos son nutrientes utilizados por las células de la propia mucosa intestinal (enterocitos), con las que se establece un relación simbiótica muy importante.

El metabolismo bacteriano produce además algunas vitaminas que también son absorbidas en el colon, como vitamina K, biotina y varias vitaminas B, como la B1, B2, B6 y B12. En el colon también se reciclan varios sustancias previamente secretadas a la luz intestinal, por ejemplo ácidos biliares, colesterol y parte de la vitamina B12 que son secretados en el intestino delgado.

La fermentación bacteriana también produce sustancias gaseosas, como dióxido de carbono y metano, responsables de los pedos y flatulencia.

Regulación del pH

En el intestino grueso no se secretan enzimas digestivas. Se considera que la digestión química de los alimentos se completa en el intestino delgado, por lo que no es necesario mantener un pH ácido. El pH en el colon varía entre 5.5 y 7, y es regulado por la producción de sustancias alcalinas que contrarrestan los ácidos gástricos y los ácidos producidos por las bacterias de la flora intestinal durante la fermentación.

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Función inmune

El intestino grueso alberga importantes poblaciones de varios microorganismos, sobre todo bacterias, que viven en una relación simbiótica con nuestro cuerpo. Además de producir algunas vitaminas y nutrientes para los enterocitos como vimos antes, la flora bacteriana tiene otros efectos importantes para nuestra salud, incluyendo su acción protectora frente a infecciones.

La propia competencia por el espacio y los nutrientes entre la flora intestinal normal y posibles patógenos que hayan sido ingeridos con los alimentos, es en sí mismo un importante factor protector frente a esos posibles patógenos.

Además, el contacto entre el GALT (tejido linfático asociado al intestino) y la flora intestinal, sirve de entrenamiento para el sistema inmune que involucra la producción de anticuerpos con reactividad cruzada, es decir, anticuerpos que nuestro sistema inmune sintetiza contra la flora normal del intestino, pero que son efectivos contra patógenos relacionados, lo que previene infecciones incluso ante el primer contacto con esos patógenos en el futuro.

Función del apéndice

El apéndice vermiforme, un pequeño apéndice unido al ciego, contiene una pequeña cantidad de tejido linfático y podría tener alguna función en el sistema inmune, pero su verdadera función no se conoce muy bien y es frecuentemente considerado como un órgano vestigial.

Durante el desarrollo fetal, el apéndice parece secretar varios péptidos y aminas de acción hormonal importantes durante el desarrollo fetal temprano.

Durante la vida postnatal, y sobre todo en la vida adulta, el apéndice podría hacer de reservorio para bacterias beneficiosas que permiten reestablecer una flora intestinal saludable si se pierde por algún motivo, por ejemplo tras episodios de diarreas.

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