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La hiperextensión de rodilla es una lesión producida por la extensión de la rodilla más allá de los límites normales de la articulación. Cuándo esto ocurre, hay posibilidad de que se lesione alguna estructura de la rodilla, como los ligamentos, en especial el Ligamento Cruzado Anterior o LCA, que puede dañarse incluso con una hiperextensión corta y momentánea. Esta lesión es más común en deportistas y el tratamiento se centra en liberar la tensión producida en los ligamentos y disminuir la inflamación. Si los ligamentos se han roto o han sufrido desgarros importantes puede ser necesaria la intervención quirúrgica.

Síntomas

Los síntomas de que se ha producido una hiperextensión de rodilla aparecen casi al instante. Se puede observar una flexión de la rodilla hacia atrás no natural acompañada de un fuerte dolor que puede radiar a otras partes de la pierna. En poco tiempo se suele desarrollar inflamación en la zona que provoca más estrés en las estructuras dañadas. La rodilla pierde buena parte de su funcionalidad y el lesionado tendrá dificultades para caminar y hacerlo será doloroso. La rodilla puede quedar deformada y su movimiento normal puede quedar bloqueado en determinadas posiciones, lo que ayuda en el diagnóstico en algunos casos en los que esté difuso.

Tratamiento

La inflamación pone más estrés sobre la zona dañada y el primer tratamiento que hay que realizar es aplicar hielo tan rápido como sea posible para ayudar a reducir la inflamación. La aplicación de frío local también ayuda a disminuir el dolor. El hielo ha de aplicarse envuelto en tela, nunca directamente sobre la piel por que puede producir quemaduras.

Sin dejar de aplicar frío, es importante recibir atención médica con prontitud. El médico puede evaluar los daños producidos, a menudo con la realización de una radiografía con rayos X u otras pruebas de diagnóstico por imagen. Dependiendo de la gravedad de la lesión se prescribirán antiinflamatorios y vendaje de compresión que mantenga la articulación de la rodilla y sus ligamentos en una posición natural mientras los ligamentos sanan. Si la lesión es severa y hay rotura o desgarro importante de los ligamentos u otras estructuras de la rodilla, puede ser necesaria la intervención quirúrgica para volver a unir las partes rotas.

En casos leves de hiperextensión de rodilla el reposo, la aplicación de frío local varias veces al día y la administración de antiinflamatorios orales puede ser suficiente. Mantener la pierna elevada dando a la rodilla el apoyo adecuado puede ayudar en el proceso de recuperación y disminuir la inflamación. Si es necesario desplazarse se hará preferiblemente con muletas para evitar poner peso sobre la rodilla afectada. Si es necesario se utilizará silla de ruedas. El médico dirá al paciente cuándo puede comenzar a apoyar la pierna de nuevo.

La recuperación total suele tardar varios meses, generalmente de séis a nueve meses, aunque lesiones muy leves pueden curar en un par de semanas. Durante este tiempo el médico o fisioterapeuta darán al paciente una tabla de ejercicios de rehabilitación para ir recuperando el movimiento normal de la rodilla a medida que vaya sanando.

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