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En todo el planeta existen alrededor de 2650 idiomas diferentes más unos siete mil dialectos. ¿Cuál es el más difícil de aprender? Una pregunta sencilla pero con una respuesta un tanto complicada. Cada idioma ofrece sus propios retos de aprendizaje y cuál de ellos es más difícil va a depender en gran medida de quién lo esté estudiando.

La lengua materna es un factor importante a la hora de aprender otro idioma e influye mucho en la dificultad para hacerlo. Por ejemplo, por regla general los que tienen el español como lengua materna aprenden idiomas latinos, como el italiano o el portugués, más fácil que otras personas con un lengua materna anglosajona. Del mismo modo que un japonés aprenderá chino más fácilmente que un alemán. Es decir, aprender idiomas relacionados con la lengua materna es mucho más fácil.

Las aptitudes personales son otro factor muy importante para aprender idiomas. Alguna gente dispone de un talento natural para aprender otros idiomas diferentes a su lengua materna mientras que a otros les cuesta más. En este aspecto influye mucho también el entorno y la motivación.

Dejando a un lado todas estas consideraciones, según un estudio realizado por la British Foreign Office el idioma más difícil de aprender es el vasco, un idioma hablando en algunas zonas del norte de España y sur de Francia. Le sigue de cerca el húngaro, idioma dónde cada nombre puede tener hasta 35 formas. El alemán y el ruso utilizan un sistema de puntuación que también les ha hecho entrar dentro de los idiomas más difíciles de aprender del mundo. Otros idiomas que utilizan caracteres diferentes al alfabeto romano pueden ser difíciles de leer para personas occidentales, pero no siempre; los expertos están de acuerdo en que el chino y el coreano son idiomas que pueden ser aprendidos de forma relativamente fácil por los occidentales. El japonés y el vietnamita son idiomas mucho más complejos.

El inglés y el español son los idiomas más hablados por personas no nativas, es decir, son los dos idiomas que más gente estudia además de su lengua materna. La difusión mediática de estas dos lenguas hace que suenen familiar para mucha gente y que sea frecuente olvidar que son bastante difíciles. El inglés tiene una gramática relativamente sencilla pero los verbos irregulares y la distinta pronunciación de palabras ortográficamente iguales o muy parecidas le dan dificultad al idioma. El español, por su parte, cuenta con verbos irregulares y una gramática muy compleja.

Para terminar, el árabe es otro idioma muy difícil de aprender para gente con idiomas maternos no relacionados. Aunque el alfabeto árabe cuenta con 28 letras, cada una admite 4 formas diferentes con escritura y pronunciación diferente, los caracteres son totalmente diferentes al alfabeto romano y además existen diferencias muy notables entre países y regiones y entre el árabe coloquial y el árabe académico.

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