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El microscopio óptico es relativamente fácil de utilizar. Con unos sencillos pasos lograremos enfocar la muestra que queremos observar y mantendremos el microscopio en las mejores condiciones evitando que se estropee, en especial las partes más delicadas, como las lentes de los objetivos.

Cómo enfocar y observar una muestra [Vídeo]

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Preparación

Para comenzar, se coloca en objetivo de menor poder de aumento en posición de trabajo. Bajamos la platina hasta el tope inferior, todo lo que se pueda. Este primer paso podemos saltarlo si hemos dejado el microscopio, como veremos al final, guardado de la forma más correcta, es decir, si lo dejamos guardado en estas condiciones.

Pasamos a colocar la preparación sobre la platina de forma que la muestra quede centrada en el orificio por el que pasará la luz. El portaobjetos debe quedar firmemente sujeto por las pinzas metálicas que en la platina.

Ahora ya podemos comenzar con la observación. Se empieza con el objetivo de menor poder de aumento que hemos puesto en posición en el primer paso. Este normalmente es el de 4x. Podemos pasar directamente al objetivo de 10x en caso de preparaciones de bacterias o células de tamaño similar. Pasamos a realizar el enfoque.

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Enfoque y observación de la preparación al microscopio

Lo primero es acercar la preparación lo máximo posible a la lente del objetivo. Para ello utilizamos el tornillo macrométrico mirando desde el exterior, no mirando a través del ocular. Si lo hacemos a través del ocular corremos el riesgo de que acerquemos demasiado, incluso que forcemos el objetivo contra la preparación pudiendo dañar tanto el objetivo como la muestra.

Ahora ponemos los ojos sobre el ocular y mirando a través de el procedemos a realizar el enfoque grueso. Moviendo el tornillo macrométrico lentamente vamos separando la preparación del objetivo. Llegará un momento en que veamos la muestra de forma más o menos nítida; en este momento dejamos de mover el macrométrico y pasamos a mover el tornillo micrométrico para ajustar de forma más precisa el enfoque (enfoque fino).

Tras enfocar la muestra utilizando un objetivo de pocos aumentos, pasamos al siguiente objetivo de mayor aumento. La imagen puede desenfocarse un poco y tendremos que ajustar el enfoque con el tornillo micrométrico. En algunas ocasiones puede ocurrir que al pasar a un objetivo de mayor aumento se pierda por completo la imagen; en este caso será mejor pasar de nuevo al objetivo anterior y volver a realizar el enfoque. Así vamos pasando a objetivos de mayores aumentos. A más aumentos, el objetivo enfoca de forma más cercana a la preparación. Por ello hay que tener cuidado de que el objetivo no toque la muestra, pues se puede estropear tanto la lente del objetivo como la propia preparación. También puede ocurrir que no se estropee pero que se manche de aceite de inmersión si se está observando una preparación que ya se había observado con el objetivo de inmersión. En este último caso habrá que limpiar la lente del objetivo de forma adecuada.

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Uso del objetivo de inmersión

Cómo usar el objetivo de inmersión: El objetivo de inmersión del microscopio óptico se sumerge en un aceite, llamado aceite de inmersión (comúnmente aceite de cedro). Para utilizar el objetivo de inmersión hay que seguir estos pasos:

  1. Bajamos totalmente la platina.
  2. Subimos el condensador todo lo que podamos para que se visualice de forma clara y nítida el círculo que se ilumina en la muestra. En este círculo será dónde pondremos una gota del aceite de inmersión.
  3. Giramos el revólver dónde van los distintos objetivos del microscopio hasta que quede en una posición media entre el objetivo de inmersión y el anterior. Así nos queda el espacio libre para colocar el aceite sin ningún obstáculo.
  4. Ponemos una gota de aceite de inmersión en el círculo de luz que se debe visualizar nítidamente en la preparación. Una gota es una gota, ni dos ni tres. Hay que poner la cantidad mínima que podamos.
  5. Giramos el revólver para colocar el objetivo de inmersión en posición de trabajo.
  6. Mirando desde fuera del microscopio, no a través del ocular, acercamos la platina al objetivo hasta que la lente frontal del objetivo entre en contacto con el aceite de inmersión. Este acercamiento hay que realizarlo de forma lenta. En cuento el aceite y la lente entren en contacto, paramos.
  7. Pasamos a mirar a través del ocular y enfocamos con el tornillo micrométrico. Hay que realizar el enfoque con cuidado, la distancia entre la preparación y el objetivo es realmente corta!!!
  8. Tras poner el aceite de inmersión sobre la preparación, hay que volver a realizar el enfoque desde el principio si queremos volver a mirar con un objetivo diferente al objetivo de inmersión. De lo contrario se corre el riesgo de manchar la lente de los objetivos.
  9. Cuándo terminemos de observar la preparación y queramos retirarla, primero bajamos la platina y luego giramos el revólver para dejar el objetivo de menor aumento en posición de trabajo. Ahora ya podemos retirar la preparación con menor riesgo de dañar algún objetivo y de forma más cómoda.
  10. Por último, antes de guardar el microscopio, limpiamos el objetivo de inmersión y los oculares con papel especial que no ralle las lentes y que absorba el aceite.

Mantenimiento, limpieza y precauciones en el manejo del microscopio óptico

Cuándo se finaliza la observación de una muestra al microscopio hay que seguir unos pasos sencillos para dejar el microscopio en las mejores condiciones de almacenamiento y en las mejores condiciones para su próximo uso.

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El microscopio se debe dejar con el objetivo de menor aumento en la posición de trabajo, con la platina centrada para que no sobresalga y con la funda (normalmente de plástico) cubriendo el microscopio.

La funda es muy importante para que no se ensucien las lentes ni ninguna parte del sistema óptico. Por ello, siempre hay que poner la funda cuándo no se esté usando el microscopio. Y si el microscopio no se va a usar durante mucho tiempo lo mejor es guardarlo con la funda puesta, dentro de una caja y en un armario. El propósito es protegerlo al máximo del polvo.

Una de las precauciones más obvias en el uso y manejo del microscopio, pero a menudo también de las más olvidadas, es no tocar nunca las lentes con los dedos. En caso de que las lentes estén sucias habrá que limpiarlas con papel de filtro o con papel de óptica para no rallar la lente.

Igualmente, hay que limpiar la lente del objetivo de inmersión cada vez que se termine de usar. Lo mejor es utilizar papel especial de óptica o, en su defecto, papel de filtro. El papel se pasa por la lente con cuidado, con movimientos en un sólo sentido y sin frotar. Lo mejor es la limpieza inmediata con papel sin utilizar ningún tipo de disolvente. En caso necesario, por ejemplo si el aceite se ha secado, se puede humedecer el papel en una mezcla de etanol-acetona en proporción 7:3 o xilol. El uso de disolventes para limpiar las lentes del microscopio debe ser algo excepcional pues también dañan la lente a la larga.

Ninguno de los tornillos del sistema mecánico deben forzarse durante su uso. Cada uno tiene un tope que no se debe forzar.

También hay que tener precaución al girar el revólver para cambiar de objetivo. Este giro siempre se debe hacer mirando desde fuera a la muestra para evitar que el objetivo y la preparación rozen entre sí, nunca se cambiará de objetivo mientras se está mirando a través del ocular. Tampoco hay que cambiar de objetivo tirando directamente de él, para eso está la rueda del revólver.

La platina y el resto del microscopio han de mantenerse limpio y seco.

Todas estas precauciones durante y después del uso del microscopio son muy importantes para mantenerlo en óptimas condiciones para su siguiente uso y para que dure más tiempo sin tener que reponer ninguna pieza, alguna de ellas muy caras.

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