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Las serpientes son el grupo de saurópsidos que forman el suborden Serpentes. También se conocen como ofidios (suborden Ophidia). Sus características más llamativas y populares son la evolución del cuerpo para el desplazamiento sin patas y la producción de veneno.

Tienen un cuerpo alargado de forma tubular y carecen de extremidades; a pesar de ello, las serpientes pueden reptar, nadar, bucear, trepar, cavar, saltar, incluso hay especies que pueden planear. Algunos de los venenos que producen están entre los más potentes conocidos.

Suelen tener un pulmón izquierdo muy reducido o ausente y los demás órganos pares, como los riñones o los órganos reproductores, no suelen aparecer a la misma altura. El macho posee dos órganos reproductores, cada uno llamado hemipene. En las hembras aparecen dos hemiclítoris, uno a cada lado del orificio cloacal.

Hemipene de serpiente cascabel
Hemipene de serpiente cascabel diamante occidental (Crotalus atrox)

En la época de apareamiento las hembras secretan feromonas a través de glándulas situadas en su piel y van dejando un rastro al desplazarse. Este es el inicio del cortejo. Los machos sexualmente adultos se sentirán atraídos por el efecto de estas sustancias y seguirán el rastro hasta encontrar a la hembra.

Determinados factores ambientales, como la temperatura o la disponibilidad de alimento, influyen en gran medida en cuando se produce la época de apareamiento. En las zonas más templadas y frías sólo ocurren en la primavera tardía y verano. En zonas más cálidas se pueden producir dos en el mismo año. Tras el apareamiento, el macho y la hembra se separan y no mantiene una relación posterior.

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Todas las serpientes utilizan fertilización interna mediante cópula y la mayoría son ovíparas. Tras la fertilización se desarrollan huevos que la hembra deposita en lugares seguros como madrigueras y nidos. La mayoría de especies abandonan los huevos poco tiempo después de la puesta; otras, como las pitones, permanecen cerca e incluso incuban los huevos.

Serpiente saliendo del huevo
Una cría asoma la cabeza del cascarón

También existen serpientes ovovivíparas. Estas serpientes no depositan los huevos en el ambiente sino que los mantienen en su cuerpo hasta que la cría rompe el cascaron y abandona el cuerpo de la madre. Existen incluso algunas especies que se pueden describir como totalmente vivíparas, como la boa constrictor o la anaconda verde (Eunectes murinus).

Algunas de las serpientes vivíparas, como la serpiente cabeza de cobre (Agkistrodon contortrix), van más allá y pueden reproducirse mediante partenogénesis. En la partenogénesis no hay fertilización ni interviene otro individuo, por lo que es considerada generalmente como reproducción asexual, pero en el caso de las serpientes se realiza partenogénesis mediante automixis, un mecanismo de partenogénesis en el que se produce recombiación genética y por ello es considerado reproducción sexual por muchos autores.

En resumen, casi todas las serpientes son ovíparas y algunas son ovovivíparas, pero también hay especies que se consideran completamente vivíparas y algunas que se pueden reproducir mediante partenogénesis.

Referencias

  1. Edmundo Pérez Ramos y Estrella Mociño Deloya. Órgano sexual femenino en las serpientes. Revista de Cultura Científica, Universidad Nacional Autónoma de México.
  2. Van Dyke JU, Beaupre SJ. (Diciembre 2011) Bioenergetic components of reproductive effort in viviparous snakes: costs of vitellogenesis exceed costs of pregnancy. Comparative Biochemistry and Physiology. Part A, Molecular & Integrative Physiology 160(4): 504-15. doi: 10.1016/j.cbpa.2011.08.011.

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