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El granizo, precipitación sólida de bolas o piezas irregulares de hielo, se forma cuándo pequeños cristales de hielo, empujados por corrientes de aire ascendentes, atraviesan nubes de tormenta muy frías en las que se van aglomerando estos pequeños cristales de hielo hasta que son suficientemente pesados para caer a la tierra. La mayoría de grandes tormentas forman granizo pero se deben dar las condiciones apropiadas para que se formen piezas de granizo sólidas y lo suficientemente grande para que lleguen hasta el suelo antes de derretirse. Las condiciones de formación de granizo ideales son nubes altas que alcanzan capas superiores de la atmósfera, corrientes de aire ascendentes y bajas temperaturas dentro y debajo de la tormenta.

El proceso de formación

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Creación del núcleo

El granizo comienza a formarse con pequeñas gotas de agua muy fría o pequeños grumos de nieve que dan lugar al núcleo de hielo. Este núcleo puede derretirse y convertirse en lluvia o unirse a otros aglomerados de hielo. Pequeñas partículas sólidas, como semillas o granos de tierra, que alcancen el interior de las nubes tormentosas pueden servir de núcleo inicial sobre el que se vaya acumulando hielo.

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Capas de hielo

Si la temperatura en la tormenta es suficientemente baja y con suficiente viento, el núcleo de hielo anterior queda en la tormenta empujado por las corrientes de aire y va acumulando capas de hielo al congelarse el vapor de agua de la nube sobre su superficie en un proceso que recibe el nombre de acreción. Al haber aire y ser la congelación muy rápida, se quedan burbujas de aire entre cada capa de hielo, de hay que el color blanco opaco del granizo. Se pueden formar capas de hielo transparentes cuándo una gota grande de agua muy fría se congela al encontrarse con un núcleo de hielo. También se pueden formar bolas de hielo más grandes por unión de bolas más pequeñas que congelen unidas.

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Ganancia de peso

Las bolas de granizo continúan acreciendo y van adquiriendo cada vez más peso pero incluso los más pesados pueden mantenerse en el interior de las nubes de la tormenta debido a los fuertes vientos. El granizo crece así ganando nuevas capas de hielo al subir en las corrientes ascendentes y cuándo vuelve a caer acrece aún más. Se puede dar varios ciclos de ascenso y descenso hasta que la pieza de granizo es tan pesada que el viento no es capaz de elevarlo de nuevo.

El granizo se forma en las tormentas de nubes altas que alcanzan las capas superiores más frías de la atmósfera, sobre todo nubes tipo cumulonimbus, pero no todas las bolas de granizo que se forman alcanzan la superficie terrestre. Al caer se van derritiendo capas del granizo original y la bola que llega a la tierra es más pequeña; puede derretirse por completo llegando a la tierra en forma de lluvia en lugar de granizo. La colisión entre granizo y otras formas de precipitación, como agua o nieve, acelera el deshielo del granizo.

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Tamaño del granizo

El tamaño del granizo que llegar a la superficie terrestre puede variar desde poco más de la cabeza de un alfiler hasta pelotas de tenis. Existen varias categorías de granizo en función de su tamaño, una clasificación útil para prever el daño que puede causar. Aunque la mayoría de granizo tiene un diámetro menor a 1,5 cm, se ha llegado a observar granizo de más de 15 cm de diámetro y 0,5 kg de peso.

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