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En legislación se entiende por difamación los falsos testimonios, escritos o verbales, dirigidos contra alguien y que le pueden dañar de alguna forma. Las demandas por difamación se consideran difíciles de probar ante los tribunales. No obstante, muchos abogados aseguran que es posible demostrarlo si tienes la verdad de tu parte.

Para demostrar que ha habido difamación tienes que probar que alguien realizó una declaración sobre tu persona, que esta declaración es falsa, que fue difundida a un tercero y que te ha dañado de alguna forma. Si falla la demostración de algunos de estos puntos es muy difícil ganar una demanda por difamación.

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El primer paso para probar una difamación es probar que la otra persona realizó una declaración contra ti. Esta declaración puede ser verbal o escrita. Si esta declaración incluye la imputación de un hecho que la legislación reconoce como delito, estamos ante una calumnia.

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Tras probar que se realizó una declaración contra ti, has de probar que es falso o que no es información veraz. Si la declaración resulta no ser falsa, o no del todo, las posibilidades de ganar la demanda por difamación disminuyen. Por ejemplo, si alguien informa a un tercero que eres alcohólico, has de demostrar que eso no es cierto sin que quede ninguna duda. Si hay dudas razonables de que puedas serlo no podrás demostrar que ha habido difamación.

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El tercer paso es demostrar que la declaración falsa realizada por la otra persona ha sido difundida o compartida con un tercero. La declaración puede ser trasmitida verbalmente o por escrito a una persona o a un grupo y debe referirse a tu persona de forma específica.

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El último paso, y por lo general el más complicado, es demostrar que la declaración realizada y difundida por un tercero te ha causado algún tipo de daño. No basta con demostrar que hay un daño potencial, el daño se ha debido producir. Por ejemplo, no has de demostrar que tu reputación puede ser dañada sino que ha sido dañada. Usualmente los tipos de daños más fácilmente demostrable son de tipo económico relacionados con el trabajo o negocios.

La principal defensa de los acusados de difamación es probar que lo que dijeron es verdad. Declaraciones realizadas durante procesos judiciales están exentas de acusaciones de difamación. Por ejemplo, si alguien dice algo sobre ti durante su declaración como testigo en un juicio, no puedes demandarlo por difamación aunque lo que diga sea falso. Podrán interponerse otro tipo de demandas pero no por difamación.

La expresión de opiniones personales tampoco pueden ser demandadas por difamación. Si alguien dice “Yo creo que Antonio es alcohólico”, no puede ser demandado por difamación ya que es una sentencia fácilmente interpretable como opinión. Sin embargo, si alguien dice “Antonio es alcohólico” está realizando una afirmación categórica que puede ser objeto de demanda por difamación.

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