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Puedes ir a un spa y disfrutar de un tratamiento exfoliante carísimo o puedes comprarte un fantástico exfoliante para la piel de tu cuerpo en una tienda de cosmética. Pero una de las mejores formas de exfoliar tu piel, y más barato, es hacer tu propio exfoliante casero y natural. Vamos a ver como hacer un exfoliante natural a base de ingredientes básicos como la sal y el azúcar, altamente efectivos, muy baratos y válidos tanto para el cuerpo como para la cara.

Dificultad: Fácil

Tiempo requerido: 10 minutos

Ingredientes

Para preparar tu propio exfoliante vas a necesitar:

  • sal o azúcar
  • aceite corporal
  • un recipiente para mezclar
  • aceites esenciales a tu elección

Preparación

1

Elige si lo vas a hacer con sal o con azúcar. El azúcar puede ser más suave sobre la piel. En cualquier caso elige sal o azúcar de granos finos. Si tienes la piel muy sensible el azúcar moreno va mejor.

Elige también el aceite que vas a utilizar. Yo prefiero aceite de almendras dulces pero cualquier tipo de aceite corporal hace la función. El aceite de olive virgen extra es también fabuloso para esta receta de exfoliante natural ya que es muy nutritivo para tu piel. Puedes utilizar incluso aceite de bebé o aceite de coco.

2

Toma una parte de aceite por dos de azúcar o sal. Por ejemplo, dos cucharadas de sal o azúcar y una cucharada del aceite elegido. Puedes preparar más cantidad y guardarlo en un bote cerrado para usarlo cuándo desees.

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3

Pon todos los ingredientes en un recipiente de tamaño adecuado y mezcla bien. Puedes utilizar una cuchara o directamente las manos, se verán beneficiadas del efecto exfoliante e hidratante mientras mezclas. No te preocupes si la sal o el azúcar se va al fondo cuándo paras de mover, es imposible que se mantenga en suspensión durante mucho tiempo.

4

De forma opcional, puedes añadir unas gotas del aceite esencial que más te guste para que el exfoliante huela bien. Mezcla y ya tienes listo un exfoliante natural.

Cómo usarlo

Una o dos veces por semana entra al baño y desnúdate. Pasa a la ducha y prepárate para una sesión de exfoliación que también te puede servir para relajarte. Utilizando las propias manos o con ayuda de un guante de exfoliación, aplica una
pequeña cantidad del exfoliante que habías preparado y ve frotando la piel de todo tu cuerpo en movimientos circulares.

Puedes comenzar en los pies e ir subiendo poniendo más empeño en las zonas que más lo necesiten como talones o los codos. Deja la cara para el final (si, este exfoliante natural de sal o azúcar también se puede utilizar en la cara). En las zonas de piel más delgada, como la zona abdominal, puedes dedicar menos tiempo, incluso masajear sólo con aceite.

Una vez que has exfoliado bien la piel de tu todo cuerpo, incluyendo la cara, es hora de tomar una ducha, o mucho mejor, si puedes, un baño. Enjuaga con abundante agua todo tu cuerpo. Cuándo termines la ducha deberías sentirte muy bien, limpio y fresco. La sal (o el azúcar) ha arrastrado las células muertas de tu piel y han dejando al aire una piel renovada. El aceite ha nutrido e hidratado tu piel que ahora tendrá un tacto muy suave.

Alternativas

Además de la receta anterior, puedes preparar un exfoliante natural extra nutritivo mezclando azúcar moreno con miel de abejas hasta formar una pasta. Esta pasta puede servir de exfoliante incluso para los labios. También puedes mezclar azúcar, aceite de oliva y un poco de miel para aprovechar la hidratación del aceite y los nutrientes de la miel.

Si utilizas un limpiador facial, puedes añadir al limpiador un poco de azúcar y aplicar como de costumbre. Realizarás la limpieza facial y la exfoliación al mismo tiempo ahorrando un poco de tiempo.

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