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Aunque los crepes (pronunciado creps) son originarios de Francia, los puedes encontrar en cualquier rincón del planeta. Consisten en unas tortas a base de harina, huevo, leche y mantequilla (o aceite) que se cocinan a la plancha y se rellenan con otros ingredientes. Los crepes dulces a modo de postre, merienda o desayuno son los más conocidos pero también se pueden hacer salados.

Ingredientes

Los siguientes ingredientes dan para 10 – 15 crepes dependiendo del tamaño y del grosor:

  • 250 g de harina sin gluten (aproximadamente 1 vaso y medio, mejor pesada). Puedes utilizar harina sin gluten comercial que suele ser una mezcla de varias harinas, como harina de maíz y harina de arroz, o puedes hacer tu propia mezcla con harina de maíz y harina de arroz a partes iguales. También puedes utilizar sólo harina de maíz, aunque el sabor de los crepes será un poco diferente.
  • 4 huevos
  • 500 ml de leche (2 vasos)
  • mantequilla o aceite para untar la plancha
  • sal y/o azúcar (opcional)
  • ingredientes para el relleno: puede ser muy variado, le dedicaremos un poco de tiempo más adelante.

Preparación

1

La masa

En un recipiente grande como un bol o cacerola, batimos los huevos muy bien hasta que hagan espuma. A continuación vamos añadiendo la harina poco a poco a la vez que vamos batiendo. Seguimos con un batido más a fondo hasta que no queden grumos. Si quieres puedes ayudarte de una batidora eléctrica. Pasamos añadir los dos vasos de leche, una pizca de sal y se vuelve a batir hasta que quede todo homogéneo. La masa queda con una consistencia muy líquida, es normal.

Si nuestro crep va a ser dulce podemos añadir azúcar al gusto a la propia masa.

2

La cocción a la plancha

En una sartén plana de unos 30 cm de diámetro pon un poco de aceite o úntala con mantequilla (para que tenga un estilo más francés). Yo utilizo una sartén especial para crepes pero puedes utilizar cualquier sartén anti-adherente.

Pon la sartén al fuego y cuándo esté caliente vierte aproximadamente 70 – 80 ml de la masa de crepes sin gluten que habíamos preparado. Yo me guío mejor utilizando un cucharón de servir sopa como medida. Mueve la sartén para que la masa cubra completamente toda la superficie de la sartén y déjala en el fuego hasta que se la masa esté cocida y dorada; lo notarás porque puedes levantar el crepe sin que este se rompa y también por el color de la masa que se hace más amarillento y opaco. Tarda muy poco, así que no te distraigas.

Con ayuda de una espátula, u otro utensilio adecuado, da la vuelta al crepe para que se cocine bien por el otro lado. Basta con dar calor unos instantes por el otro lado y ya puedes retirar el crepe del fuego.

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Puede que los primeros no te salgan, que se te rompan o que te salgan demasiado gruesos o demasiado finos. No te preocupes, con un poco de práctica seguro que lo consigues.

3

El relleno

Los crepes se pueden comer acompañados por los ingredientes que más te gusten, siéntete libre de experimentar, combinan muy bien con prácticamente cualquier cosa. Eso sí, vigila que los ingredientes del relleno sean igualmente libres de gluten.

Los crepes dulces más clásicos se rellenan con chocolate caliente y se añade alguna fruta. Con chocolate y plátano están deliciosos y siempre triunfa. También combina muy bien con mermeladas de frutas, miel, frutos rojos y siropes (puedes utilizar el sirope de arce, apto para celiacos).

Una receta de crepe dulce rápida, sencilla y deliciosa consiste en rellenar con bayas de frutas del bosque (arándanos, frambuesa, etc). Se cuencen las bayas durante unos instantes con muy poca agua hasta que estén blandas, se machacan en un mortero y se rellena el crepe.

Entre los crepes salados más frecuentes puedo nombrar el típico crepe de jamón y queso, crepes rellenos de ensalada, roquefort y quesos azules, etc. Y si va bien con dulces y salados por separado, las combinaciones no son menos sabrosas. Si no me crees prueba el crepe con queso fresco y miel.

Los crepes se pueden enrollar de forma similar a un burrito o simplemente doblar formando un cuadrado siempre dejando el relleno en el interior. Se pueden calentar a la plancha justo antes de servir, con relleno incluido, para comerlos calientes. También se pueden servir doblados formando un cono o con los ingredientes sobre el crepe en lugar de dentro.

4

Conservación

Los crepes sin relleno pueden guardarse en el frigorífico durante varios días. También los puedes congelar separando cada tortita con papel de cocina encerado para que no se peguen. Los puedes ir sacando del congelador a medida que los necesites. Los puedes descongelar en el microondas, rellenarlos y calentarlos a la plancha.

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