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La lecitina es el nombre que recibe un grupo de fosfolípidos complejos formados por combinación de colina, ácido fosfórico y ácidos grasos (palmítico, esteárico, oleico, linoleico, linolénico y otros). Algunos de los más destacados con la fosfatidilcolina (o polienilfosfatidilcolina), fostatidilserina y fostatidilinositol. Se encuentra de forma natural en la membrana celular de animales y plantas. Aproximadamente el 20% de la lecitina de fuentes naturales está formada por fosfatidilcolina, por lo que a veces se utiliza como sinónimo aunque no lo es.

En el cuerpo humano la lecitina tiene importantísimas funciones. Es esencial para el sistema nervioso, el sistema reproductivo y para el metabolismo celular. En nutrición tiene un papel destacado en la digestión de las grasas junto a las sales biliares y también participa en la esterificación del colesterol HDL.

Como suplemento nutricional se utiliza principalmente para el control de los niveles de colesterol. También se utiliza para prevenir o mejorar algunos problemas de hígado y algunos problemas relacionados con el sistema nervioso y enfermedades mentales como la demencia senil. Aunque hay estudios que muestran evidencias positivas sobre estos usos, también los hay que muestran evidencias negativas, de ahí que la opinión general sea que se necesita más investigación que aporte datos concluyentes.

En este artículo no vamos a hablar sobre su uso sino que nos vamos a centrar en los principales criterios para elegir un suplemento de lecitina, por qué no todos son iguales. Si quieres saber más sobre sus efectos sobre la salud te recomendamos leer la ficha Lecithin en drugs.com (en inglés). En cualquier caso, antes de consumir suplementos de lecitina deberías consultar a tu médico o profesional de salud habitual.

Criterios de elección de suplementos de lecitina

Los suplementos de lecitina se fabrican principalmente desde dos materias primas: la soja y el huevo. Actualmente los suplementos de lecitina sintética son muy escasos, la producción de lecitina desde huevo es poco común y los de soja son los más utilizados. Esto no significa que sean los más saludables. La principal fuente de lecitina de soja es como subproducto de la fabricación de otros productos de soja, principalmente el aceite y el tofu, a través de procesos que utilizan calor, presión y disolventes, sobre todo hexano.

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Este proceso de extracción puede arrastrar componentes tóxicos de la soja que han dado lugar a numerosos estudios y revisiones con información contradictoria sobre sus beneficios y sus riesgos. Esta información contradictoria confunde incluso a los profesionales de salud. Parece, entonces, que lo más seguro sería elegir un suplemento de lecitina sintética cuya pureza haya sido verificada mediante los pertinentes análisis de laboratorio estandarizados.

Si sólo es posible acceder a suplementos de lecitina de soja, es importante que hayan sido fabricados a partir de soja fermentada. La soja contiene fitoestrégenos con actividad hormonal que han sido asociados con riesgos para la salud en altas dosis. Estos fitoestrógenos son destruidos durante la fermentación y por este motivo es aconsejable optar por suplementos de lecitina elaborados a partir de soja fermentada, aunque suelen ser más caros.

Además de los fitoestrógenos, en los productos de soja se pueden encontrar otros tóxicos utilizados durante el cultivo y procesado. Para evitarlos se deberían elegir suplementos de lecitina de soja procedentes de cultivo ecológico y biológico (de soja no manipulada genéticamente) y que hayan pasado los controles de contenido en tóxicos establecidos por las autoridades sanitarias pertinentes. Es frecuente encontrar suplementos de lecitina que no indica la procedencia pero que están etiquetados como ecológicos o no manipulados genéticamente, estos productos contienen lecitina de soja.

La dosificación, o contenido en lecitina, es otro criterio de elección muy importante. No hay un criterio universal sobre la dosificación de suplementos de lecitina y se han sugerido dosis desde 1 a 35 g diarios. En general se suele recomendar elegir un suplemento que no contenga más de 1,2 g por dosis unitaria (1.200 mg). Hay que tener en cuenta que los suplementos de lecitina pueden provocar efectos secundarios, algunos dosis-dependientes, como dolor abdominal, diarrea y náuseas. Es importante señalar también que los efectos secundarios de la lecitina no han sido profundamente estudiados y pueden existir riesgos adicionales por sobredosis.

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