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Diferenciar una intoxicación alimentaria de la llamada gripe estomacal, a menudo referida también como “virus estomacal” o gastroenteritis, es bastante complicado. En ambos casos los síntomas son muy parecidos y por ende también el tratamiento, ya que en ambas condiciones el tratamiento suele estar dirigido a paliar los síntomas y sólo en casos extremos o persistentes se requiere la intervención médica junto a pruebas diagnósticas y tratamiento específico.

Intoxicación alimentaria

La intoxicación alimentaria es la manifestación clínica de la ingesta de sustancias tóxicas a través de los alimentos. Lo más frecuente es que se produzca por consumir alimentos contaminados por alguna toxina o por bacterias, hongos y virus que las produzcan. La contaminación por microorganismos puede ser algo totalmente natural producida por los microorganismos presentes en el ambiente. De hecho, cualquier alimento termina pudriéndose por esta causa.

Los síntomas de una intoxicación alimentaria pueden aparecer de 2 a 24 horas después de la comida, dependiendo de la concentración de contaminantes. También influyen el estado de salud del sujeto y otros alimentos que se consuman junto a los alimentos contaminados y que puedan neutralizar o facilitar la acción de las sustancias dañinas. Los primeros síntomas en aparecer pueden ser dolor de cabeza, fatiga y fiebre y posteriormente náuseas, vómitos, retortijones y diarrea.

La señal clave que nos haga pensar más en una intoxicación alimentaria y menos en virus estomacal es que otras personas que hayan consumido los mismos alimentos presenten los mismos síntomas. Por ejemplo, hay una cena familiar y la mayoría de comensales enferman al día siguiente. Es importante recordar que los síntomas tardan en aparecer. Si vas a un restaurante y te sientes mal una hora después, lo más probable es que la comida del restaurante no sea la culpable.

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Virus estomacal

La llamada gripe estomacal no es en realidad ningún tipo de gripe. La gripe es una enfermedad causada por el virus influenza y que afecta al aparato respiratorio. La gripe estomacal también es referida como “tener un virus estomacal” y este término es más apropiado, pues en realidad es una gastroenteritis provocada por una infección vírica en el intestino (muy raro que sea en el estómago). Esta infección causa irritación en la mucosa intestinal y los síntomas son muy similares a la intoxicación alimentaria: náuseas, vómitos, fiebre, diarrea y fatiga.

La intoxicación alimentaria es la manifestación clínica de la exposición a sustancias tóxicas pero, aunque estén producidas por bacterias o virus, no tiene por que existir infección propiamente dicha, mientras que la gripe estomacal es una gastroenteritis por infección. No obstante, la gastroenteritis vírica se produce en la mayoría de los casos por consumir alimentos contaminados por el virus y en esos casos se podría decir que es un tipo especial de intoxicación alimentaria.

Consejos para el paciente

En cualquier caso y aunque no se haya un diagnóstico diferencial, el paciente debe mantenerse bien hidratado y descansar. Los síntomas suelen remitir por sí solos en 24 horas aunque el paciente puede seguir sintiéndose un poco débil durante varios días. Una dieta blanda y, en general los alimentos aconsejados para episodios de diarrea, puede ayudar a disminuir los síntomas y facilitar la recuperación.

Si los síntomas persisten, el paciente vomita o excreta sangre o si desarrolla un estado alterado de conciencia se debe acudir al médico. El médico puede estrechar el rango de posibles causas y prescribir el tratamiento adecuado contra el virus, bacterias o parásito causante. Es de gran ayuda conocer los alimentos consumidos por el paciente en las 48 horas anteriores ya que algunos alimentos son más propensos a contaminarse con determinados gérmenes. Por ejemplo, si el paciente ha consumido huevo, es posible que la intoxicación haya sido producida por salmonella.

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