La dieta nos aporta el 100% de la materia que somos y por ello es tan importante, junto a la actividad física, para mantener y mejorar la salud así como para prevenir muchas enfermedades. Curiosea todo lo que quieras en estos artículos y aliméntate sano!!

La leche contiene una cantidad moderada de vitamina A (retinol), aproximadamente 46 microgramos por 100 ml. Aunque puede ser una fuente importante de vitamina A, la principal fuente dietética de esta vitamina son los alimentos vegetales.

La fibra alimentaria es una parte de los alimentos que no se puede digerir, y a pesar de ello son una parte muy importante de la dieta con beneficios para la salud gastrointestinal y para la salud general.

Uno de los criterios de clasificación de vitaminas más utilizado es su capacidad de disolverse en agua (vitaminas hidrosolubles) o en lípidos (vitaminas liposolubles), lo que determina aspectos generales como tipos de alimentos que las contienen o como se absorben, se distribuyen y se excretan.

Las mejores fuentes dietéticas de vitamina A son los vegetales de hoja verde y frutas y hortalizas rojas, naranjas y amarillas, que suelen las que más contenido en carotenoides presentan (provitaminas A). Entre los productos animales con mayor contenido en vitamina A están el hígado, aceites de pescado, productos lácteos y huevo.

Los prostanoides son una familia de sustancias derirvadas del ácido araquidónico que incluye a las prostaglandinas, tromboxanos y prostaciclinas. Son sustancias pro-inflamatorias y están implicadas en numerosos procesos fisiopatológicos. Muchos de los efectos beneficiosos de los ácidos grasos omega-3 se deben a sus efectos sobre la ruta de síntesis de los prostanoides.

Los fitatos, o el ácido fítico, es una sustancia de origen vegetal no digerible por el ser humano. Interfiere con la absorción de minerales, como el calcio y el hierro, pero también tienen importantes beneficios para la salud.

Existen dos tipos principales de fibra alimentaria según su comportamiento en solución acuosa, la fibra insoluble y la fibra soluble. Ambas comparten una serie de efectos, como regulación del tránsito intestinal, pero cada una también tiene sus efectos específicos.