Todo sobre la estructura, características y funcionamiento de las distintas partes del cuerpo humano.

Tradicionalmente se ha considerado que el ser humano tiene cinco sentidos: visión, sabor, audición, olor y tacto. Además dispone de otros muchos sentidos, casi todos entendidos como subtipos: nocicepción, termocepción, propiocepción, equilibriocepción e interocepción o percepción de estímulos internos.

Las células pilosas del oído son los receptores sensoriales del sistema coclear (audición) y del sistema vestibular (equilibrio). Cuentan con estereocilios inmersos en la endolinfa del oído interno y transforman el movimiento de este fluido en un impulso nervioso, proceso conocido como transducción.

La metaloproteinasas de matriz, o matrixinas, son enzimas proteolíticas que descomponen las proteínas de la matriz extracelular, principalmente colágeno. Están implicadas en la regeneración de tejidos, como la angiogénesis, curación de heridas o la metástasis de células tumorales

El oído es un órgano sensorial que recoge la vibración del aire y el movimiento del cuerpo a través del movimiento de la endolinfa, el fluido contenido en el oído interno. Ambos estímulos son transformados en impulsos nerviosos que el cerebro transforma en la percepción del sonido y la percepción del equilibrio.

La absorción de oxígeno y la expulsión de dióxido de carbono son dos procesos simultáneos que tienen lugar durante el intercambio de gases pulmonar (hematosis). Ocurre por difusión pasiva en favor del gradiente de concentración entre el aire y la sangre de los capilares alveolares.

El filtrum, surco nasolabial o surco del filtrum, es una hendidura vertical con dos crestas a los lados que aparece entre el tabique nasal y el labio superior. Se considera un vestigio evolutivo del filtrum que en otros mamíferos sirve para llevar sustancias desde el rinario hasta el órgano vomerobasal, un órgano auxiliar olfativo.

La sinapsis eléctrica es un tipo de sinapsis en el que no hay neurotransmisores involucrados sino que el impulso nervioso es transmitido directamente a la neurona postsináptica a través de uniones gap, un tipo de uniones intercelulares formadas por conexinas que establecen contacto directo entre las células.

Se conoce como barrera hematotesticular a la barrera formada por las células de Sertoli en los túbulos semíniferos. Gracias a esta barrera, las células de Sertoli controlan la composición química del fluido en el lumen del túbulo y dan soporte, tanto estructural como metabólico, para la espermatogénesis.