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La fluoroscopia (o radioscopia) es una técnica de imagen radiológica que utiliza un fluoroscopio para obtener imágenes del interior del cuerpo en tiempo real y en movimiento. Básicamente, un fluoroscopio consiste en un emisor de radiación electromagnética, generalmente rayos X y en ocasiones rayos gamma, y una pantalla fluorescente. Entre ambos se sitúa al paciente de forma que la radiación incida sobra la zona de cuerpo que se quiere estudiar.

Algunas estructuras internas del cuerpo dejan pasar los rayos X mientras que otras no. Debido a esta característica, del otro lado del cuerpo saldrá un patrón de rayos X que refleja su interior y cuya imagen se puede reproducir cuándo estos rayos inciden sobre la pantalla fluorescente.

De forma similar a como funciona un televisor convencional, los fluoroscopios crean 30 imágenes por segundo y al verlas de forma continua dan la sensación de movimiento en tiempo real. El fluoroscopio suele acoplarse a un sistema de grabación de vídeo que permite ver el interior del cuerpo en un televisor y a un sistema de almacenamiento digital para poder visualizar el vídeo posteriormente para su estudio en detalle.

¿Para qué se utiliza?

La fluoroscopia se utiliza en medicina principalmente con fines diagnósticos pero también en algunos procedimientos de tratamiento. Cómo prueba de diagnóstico, la fluoroscopia permite a los médicos el estudio de los órganos internos en tiempo real en busca de signos y síntomas de una enfermedad. Como tratamiento, la fluoroscopia se utiliza para guiar intervenciones quirúrgicas que de no ser por esta técnica serían mucho más invasivas.

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Entre las aplicaciones más frecuentes podemos citar:

En diagnóstico

  • Aparato digestivo: estudios de la deglución, esofagogramas, tránsito intestinal, laparoscopias, enema opaco, biopsias hepáticas por vía transcutánea, enteroclisis, etc
  • Urología: cistografía, nefrostomia percutánea diagnóstica, urograma percutáneo excretor
  • Ginecología: histerosalpingografía
  • Neurología: mielografías
  • Cardiología: angiografías de vasos de las extremidades inferiores, del corazón y del cerebro; estudio electrofisiológico intracardíaco (EPS), etc
  • Traumatología: artrografía, control postquirúrgico, etc

En tratamiento

  • Colocación de endoprótesis: esofágicas, biliares, stents uretrales, stents intravasculares, etc
  • Infiltraciones: especialmente común en la infiltración intra y periarticular de fármacos (anestésicos, corticoides, soluciones de contraste, etc).
  • Dilatación de estenosis vasculares, digestivas o urológicas.
  • Cirugía guiada: biopsias, vertebroplastias, extirpación de tumores (especialmente en localizaciiones delicadas), cirugía renal, nefrostomía, colocación de marcapasos y desfribiladores cardíacos, angioplastias, cirugía urológica (especialmente en pielografía retrógrada)

Hay que tener en cuenta que el procedimiento exacto de fluoroscopia puede variar considerablemente según la condición del paciente, las estructuras que se van a examinar, la tarea a realizar (visualización o intervención) y los protocolos establecidos para cada región del cuerpo. Por ejemplo, algunas intervenciones guiadas por fluoroscopia pueden requerir el uso de anestesia y de la inmovilización del paciente.

Vídeo: fluoroscopia de un hombro

Veamos una fluoroscopia real en la que se puede observar la articulación del hombro en movimiento.

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