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La lisina (abreviado Lys) es uno de los 23 aminoácidos conocidos que se pueden encontrar formando parte de las proteínas en los seres vivos (sólo 21 están codificados en los genes de células eucariotas). Para el ser humano, la lisina es un aminoácido esencial, lo que quiere decir que nuestro organismo lo necesita pero no lo puede sintetizar y que por ello lo tenemos que ingerir necesariamente a través de la dieta.

Según el University of Maryland Medical Center, las necesidades diarias de lisina para el humano es de 12 miligramos por cada kilogramo de peso corporal, aproximadamente 1 gramo diario para una persona de 80 kilos. Entre las funciones más destacadas de la lisina encontramos:

  • Es muy importante en la producción de carnitina junto a la metionina. La carnitina favorece la metabolización de ácidos grasos para obtener energía y puede tener un efecto positivo en los niveles de colesterol sanguíneo.
  • Junto al aminoácido arginina, la lisina fomenta la producción de hormona del crecimiento (somatotropina).
  • Favorece la correcta absorción y distribución del calcio, importante en la prevención y mejora de la osteoporósis y en etapas de crecimiento junto a su efecto sobre la hormona del crecimiento.
  • Es fundamental en la producción de colágeno.
  • Diversos estudios han comprobado que la lisina tiene un efecto muy importante en la reducción de los síntomas y gravedad del herpes labial y del herpes genital (ambos son causados por el mismo virus, el Virus del Herpes Simple, HSV por sus siglas en inglés, el tipo 1 o HSV-1 produce el herpes labial, HSV-2 el herpes genital).

La lisina en los alimentos

La lisina es un aminoácido que sólo es producido por bacterias, hongos superiores y plantas superiores. En bacterias y plantas se sintetiza desde el ácido diaminopimélico y en los hongos desde el ácido alfa-aminoadípico. Ningún animal sintetiza lisina y por ello todos deben obtenerla a través de las proteínas que ingieren o por simbiósis con microorganismos. La lisina contenida en alimentos de origen animal, por tanto, proviene en última instancia de plantas y microorganismos.

Alimentos de origen vegetal

Las fuentes vegetales más destacadas en cuánto al contenido en lisina son los frutos secos. Por ejemplo, una ración de 100 g de cacahuete contiene un gramo de lisina y las pipas de girasol 0.75 g. Otra fuente destacada de lisina son las legumbres; por ejemplo, las alubias y lentejas cocinadas aportan aproximadamente 0.5 g de lisina por cada 100 g. La soja, quinoa, espinacas, espárragos, algarroba, amaranto o la levadura de cerveza también son alimentos con alto contenido en lisina que suele estar en torno al 2% o superior.

Alimentos de origen animal

Aunque la lisina no sea producida por ningún animal, debido a la cadena trófica, los alimentos de origen animal son los que mayor concentración de lisina suelen tener:

  • Pescado: en especial pescado azul como el salmón, atún, sardinas o bacalao que pueden aportar alrededor de 2 g de lisina por 100 g.
  • Carne: prácticamente toda la carne animal es rica en el aminoácido lisina. Por ejemplo, el cerdo contiene 3 g de lisina por ración de 100 g, el pollo 2.5 y la ternera 2
  • Huevos, leche y productos lácteos: dos huevos grandes pueden aportar fácilmente 1 g de lisina. El yogur aporta aproximadamente 0.5 g por ración de 100 g, la leche unos 0.25 g. El queso es, entre los productos lácteos, especialmente rico en lisina, sobre el todo el queso parmesano que contiene alrededor de 3 g de lisina por 100 g.

Referencias

  1. University of Maryland Medical Center: Lysine
  2. Griffith RS, Norins AL, Kagan C. (1978). A multicentered study of lysine therapy in Herpes simplex infection. Dermatologica. 156 (5):257-267. PMID 640102.
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