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El adenoma se define como un tumor benigno del tejido epitelial (no es cáncer) con origen glandular y/o con características glandulares. Pero eso no quiere decir que aparezcan sólo en glándulas, como la próstata o la tiroides, también pueden crecer en zonas de tejido epitelial no glandular, por ejemplo en el colon. En cualquier caso, los adenomas siempre desarrollan estructura y características de una glándula.

Aunque los adenomas son benignos, pueden tener implicaciones de salud serias, la mayoría derivados de la presión sobre otros órganos o por la producción incontrolada de hormonas. Los altos niveles de estas hormonas produce un cuadro conocido como síndrome paraneoplásico con síntomas diversos según las hormonas implicadas. Además, con el tiempo los adenomas pueden hacerse malignos y convertirse en cáncer (el adenoma se transforma en adenocarcinoma).

Localizaciones más frecuentes

  1. Colon y tracto digestivo: Los adenomas que crecen hacia el lumen en órganos huecos, como el tracto digestivo, se conocen como pólipos adenomatosos. Es frecuente que se utilice el nombre de polipo adenomatoso para referirse concretamente a adenomas de colon. Estos pólipos pueden ser pediculados (unidos al tejido epitelial por un pedículo o tallo) o sésiles (con una base ancha). En caso de malignidad, los pólipos pediculados suelen tener mejor pronóstico ya que la degeneración cancerosa está más aislada y tarda más en llegar a la base de sujeción en el epitelio.
  2. Túbulos renales: son adenomas generalmente pequeños y asintomáticos y por ello difíciles de diagnosticar de forma prematura. Pueden ser precursores de carcinoma renal.
  3. Glándulas suprarrenales: los adenomas adrenales (o suprarrenales) son bastante comunes. Algunos no producen hormonas pero otros pueden secretar cortisol (provoca el síndrome de Cushing), aldosterona (provoca aldosteronismo primario, también llamado síndrome de Conn) u hórmonas andrógenas (hiperandrogenismo).
  4. Tiroides: aproximadamente el 10% de la gente presenta adenomas en el tiroides; sólo una pequeña parte se transforma en cáncer.
  5. Paratiroides: los adenomas en la paratiroides pueden cursar con alta secreción de parathormona y provocar hiperparatoidismo primario.
  6. Hipófisis: los adenomas en la hipófisis, más conocidos como adenoma pituitario (hipófisis y glándula pituitaria son lo mismo) pueden provocar síntomas neurológicos. Uno de los más comunes es el prolactinoma, que representa hasta el 30% de los adenomas hipofisiarios y se diagnostica más en mujeres. Según la hormona que secrete el adenoma, pueden aparecer distintos síntomas y síndromes (síndrome de Cushing, acromegalia, secreción en pezones, disminución del lívido, menstruación irregular e incluso ausente, etc).
  7. Mamas: los adenomas en las mamas se denominan fibroadenomas y están compuestos por tejido glandular mamario y tejido estromal.
  8. Hígado: el adenoma hepático, o hepatocelular, se da sobre todo en mujeres en edad fértil y es muy raro en varones. Se ha asociado fuertemente con los anticonceptivos orales y otros estrógenos.
  9. Apéndice: el adenoma en el apéndice, llamado cistoadenoma, es muy raro pero tiene el peligro de esparcirse por el abdomen en caso de apendicitis.
  10. Glándulas sebáceas: se pueden ver en la piel como pequeñas pápulas o nódulos que crecen despacio.
  11. Glándulas salivares: pueden aparecer adenomas tanto en las glándulas salivares mayores como en las menores. De ellos, el adenoma pleomórfico de la parótida tiene alta tendencia a volverse maligno y se encuentra en el 80% de los casos de tumores salivales.
  12. Bronquios: algunos adenomas bronquiales pueden causar síndrome carcinoide.

Referencias

  1. Adenoma. NCI Dictionay of Cancer Terms.
  2. Tumor hipofisiario. MedLinePlus.
  3. Hepatocellular Adenoma. eMedicine.
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