Aceite de coco: ¿saludable o perjudicial?

Un par de cocos. la fuente del aceite de coco
Publicidad

El aceite de coco es un producto graso muy utilizado en cosmética y en la industria alimentaria, aunque en nutrición ha pasado por etapas de desprecio y por etapas de superalimento.

El dilema está en su alto contenido en grasa saturada, ampliamente considerada perjudicial, pero a la vez con alta proporción en ácidos grasos de cadena media, que no solo no parecen ser perjudiciales sino que puede ser que sean beneficiosos.

Durante mucho tiempo se aconsejó evitar los alimentos grasos en general. Luego se entendió que la grasa se debía consumir con moderación por su alto aporte calórico pero que era necesaria en la dieta humana, pero no cualquier tipo de grasa.

Se debía evitar la grasa saturada y la grasa hidrogenada, perjudiciales para la salud cardiovascular, en favor de alimentos ricos en grasa insaturada, como la contenida en el aceite de oliva o el aguacate, que por el contrario ejercen un efecto cardioprotector.

Entonces se descubrió que también existen determinados tipos de grasa saturada que podían no tener esos efectos nocivos, los llamados ácidos grasos de cadena media.

Y aquí entró en juego el aceite de coco aupado como un superalimento por muchos medios de comunicación pero que continúa en la lista negra de la mayoría de autoridades sanitarias. Por ejemplo, está en lista de grasas no saludables de la American Heart Association.

The facts on fats (AHA)
The facts on fats (infografía, American Heart Association)

Los ácidos grasos de cadena media

La mayoría de beneficios para la salud que se otorgan al aceite de coco se basan en el alto contenido en ácidos grasos de cadena media. Uno de los primeros estudios sobre este tipo de ácidos grasos fue dirigido por Marie-Pierre St-Onge, profesora de medicina nutricional en la Universidad de Columbia, y publicado en el año 2003.

Publicidad

Este estudio concluyó que el consumo de ácidos grasos de cadena media aumentaba el gasto energético en mujeres con sobrepeso en comparación con las mujeres que consumían grasa saturada con ácidos grasos de cadena larga.

A partir de aquí comenzó el auge del aceite de coco, pero resulta que en ese estudio no se utilizó aceite de coco, sino una dieta grasa especialmente formulada para las pruebas que se habían planeado.

Otro estudio frecuentemente citado para recomendar el aceite de coco como beneficioso fue publicado en el año 2009. Este estudio si utilizó aceite de coco en la investigación y encontró que incrementaba el colesterol HDL (High density lipoprotein, el llamado colesterol bueno).

En otros estudios se han encontrado resultados similares. El aceite de coco incrementa los niveles de colesterol HDL bastante más que las grasas insaturadas, incluyendo el aceite de oliva.

Pero hay estudios más recientes que sugieren que subir el colesterol HDL por sí solo no protege frente a enfermedades cardiosvasculares como se da por aceptado.

También se han realizado estudios en los que se ha visto que el aumento de gasto energético por los ácidos grasos de cadena media no mejora en todos los grupos de población.

Así que la controversia está servida.

Publicidad

Entonces, ¿es bueno o malo?

Como ocurre con la mayoría de temas de salud y nutrición, no hay una respuesta directa de sí o no.

De momento las recomendaciones de las principales autoridades sanitarias a nivel mundial siguen siendo limitar el consumo de alimentos grasos y que estos consistan preferentemente en grasas con alto contenido en ácidos grasos insaturados, dejando aquellos con grasas saturadas para un consumo esporádico:

  1. Grasa insaturada (preferible): pescado, aguacate, frutos secos o aceites de oliva y girasol.
  2. Grasa satura (evitar): carnes, mantequilla o aceites de palma y coco.

El motivo es que, si bien puede haber beneficios de los ácidos grasos de cadena media, aún por confirmar, la grasa insaturada ha mostrado de forma más constante la mejora del perfil lipídico sanguíneo general.

No obstante, los alimentos con grasa saturada, incluyendo el aceite de coco, pueden formar parte de una dieta saludable y balanceada siempre que se consuman con moderación y de forma muy limitada.

También hay que tener en cuenta que el aceite de coco forma parte de muchos alimentos industriales en los que se añade en forma modificada, especialmente como grasa hidrogenada y parcialmente hidrogenada, fuente de grasas trans con efectos perjudiciales conocidos.

Así que no olvides poner atención al etiquetado de los alimentos que consumes, y si consumes aceite de coco, procura que sea virgen y que no haya sido sometido a procesos de hidrogenización.

Publicidad