Publicidad

Los abscesos son infecciones localizadas que se caracterizan por la acumulación de pus y, por lo general, inflamación y dolor. Los abscesos pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y cuándo ocurren en la nariz o en la cavidad nasal se denominan abscesos nasales.

¿Cómo se producen?

Los abscesos nasales se deben a infecciones bacterianas, víricas o producidas por parásitos. En muchas ocasiones, la infección va precedida de heridas u otras lesiones traumáticas producidas por la entrada de sustancias u objetos externos.

Después de que se haya producido la lesión primaria, el sistema inmune comienza a actuar para destruir a las sustancias extrañas, entre las que puede haber bacterias y otros patógenos. A través de la circulación, comienzan a llegar leucitos, macrófagos y otras células sanguíneas, como las plaquetas que tapizan los tejidos dañados para aislar la zona.

Así comienza a acumularse pus y se forma el absceso. La pus es un líquido blanquecino o amarillento compuesto por fluido linfático, linfocitos activos y muertos y restos de tejido destruido, todo ello junto a las bacterias y demás agentes externos que hayan producido la reacción inmunitaria.

Cuándo la infección afecta a un folículo piloso, el absceso se conoce como forúnculo, y también se puede dar en los pelos nasales, siendo uno de los tipos de abscesos nasales más frecuente.

Junto a la reacción inmune y a la acumulación de pus, se puede producir inflamación, dolor y dificultad para respirar por obstrucción de las vías.

Absceso del septo nasal

El absceso del septo nasal es un tipo de absceso bastante frecuente y que afecta al tabique, o septo, que separa las dos fosas nasales. La infección suele afectar a la parte cartilaginosa del septo.

Publicidad

Las causas más frecuentes son sinusitis y lesiones traumáticas. Otras posibles causas son la propagación de una infección desde forúnculos nasales y, menos frecuente, desde infecciones dentales. Si no se trata a tiempo, puede producir necrosis y daño permanente en el cartílago septal.

Tratamiento

Los abscesos nasales pueden tratarse, siempre bajo prescripción médica, con antibióticos orales, ya que la cavidad nasal está muy vascularizada y los antibióticos pueden llegar a la zona infectada fácilmente a través de la circulación sanguínea.

Si hay dolor e inflamación, los analgésicos y los antiinflamatorios también son útiles.

Si, por el tipo de infección o por el estado avanzado del absceso nasal, el tratamiento antibiótico no es suficiente, se puede recurrir a drenaje quirúrgico, generalmente bajo anestesia local. Los abscesos nasales suelen tener un buen pronóstico una vez comenzado el tratamiento.

En casos severos o de infecciones resistentes, la infección puede extenderse a huesos faciales o llegar al torrente circulatorio y propagarse a otras zonas del cuerpo, lo que puede generar un cuadro clínico grave que incluso puede requerir hospitalización.

Una de las posibles complicaciones es la trombosis del seno cavernoso, un tipo de trombosis que bloquea el regreso de sangre desoxigenada desde el cerebro al corazón. Entre sus principales causas está la diseminación de infecciones en el seno cavernoso desde otras zonas de la cabeza, principalmente senos paranasales, nariz, dientes y oídos.

Referencias

  1. Absceso. MedlinePlues
  2. Trombosis del seno cavernoso. University of Maryland Medical Center

Publicidad